Pues sí, eso parece. Según he leído en el science daily, Multitasking Is Hardest In The Early Morning, nos cuesta más hacer varias cosas a la vez cuanto más cerca estamos de habernos despertado del sueño. Hablamos de tareas mentales, no físicas, o sea, en concentrarnos en varias cosas a la vez.

Hay dos mecanismos de nuestro cuerpo que controlan el sueño. El primero es el sistema homeostático, que regula nuestra necesidad de dormir, acumula cansancio, por así decirlo. Durante el día el cuerpo humano va acumulando ganas de dormir, o sea que mientras más tiempo estamos despiertos, más grande es nuestra necesidad de dormir. Creemos que tenemos el control de cuando nos vamos a dormir y cuando nos levantamos, pero eso es cierto solo a medias. Cuando la presión homeostática se va haciendo más y más grande, las neuronas de nuestro cerebro pasan una a una sin nuestra intervención a “fase sueño”, por eso algunas veces nos dormimos en clase, o en alguna reunión, o al volante, por desgracia.

El segundo es el ritmo circadiano, que opera como un reloj interno de 24 horas que nos indica cuando es de día y cuando es de noche. Funciona de manera inversa al homeostático, o sea que nos envía la señal más fuerte para dormir justamente cuando nos hemos de levantar, y la de estar despiertos de una a tres horas antes de que el homeostático nos diga que nos vayamos a dormir. No se sabe porque esto funciona así, pero se cree que tiene que ver con que, a diferencia de otros animales, nosotros no estamos todo el día dormitando o dando cabezadas. Este sistema nos permite estar despiertos y alerta durante el día, y tener un sueño continuo profundo de varias horas sin despertarnos por a noche, a diferencia justamente de otros animales, que dormitan durante el día y tienen un sueño ligero por la noche.

Al mediodía, cuando ya tenemos una acumulación importante de sistema homeostático para dormir, el ritmo circadiano aun no está activo, por lo que muchos necesitamos una siesta, o nos tomamos un café, que bloquea los receptores del cerebro que nos hacen tener sueño. Cuando va llegando la hora de irse a dormir, nuestro cerebro bloquea el ritmo circadiano para que podamos conciliar el sueño. Por eso es tan importante irnos a dormir más o menos a la misma hora, y por eso, si se nos pasa la hora nos desvelamos a veces. Además es muy importante estar relajados un tiempo antes de irnos a la cama, para que los ciclos puedan actuar correctamente. Si por ejemplo hemos estado en una reunión hasta poco antes de irnos a dormir, este nivel de alerta ha cortado los mecanismo y nos cuesta conciliar el sueño.

Justamente este ritmo circadiano es el que no nos permite concentrarnos en varias tareas por la mañana. Es por eso también que muchos accidentes de coche se producen por la mañana a primera hora. Nuestra capacidad de estar atentos a dos cosas a la vez es menor, nuestros reflejos no funcionan al 100%, y eso hace que conducir sea más peligroso.

En otro post hablaré de las consecuencias que produce la falta de sueño. Sobre todo aplicado a mí campo, porque todos nos hemos quedado sin dormir alguna noche por proyectos informáticos mal planificados o por problemas inesperados.

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