Hoy voy a hablar de algo diferente. Pienso que un blog ha de servir para dar la visión personal de las cosas del que lo escribe. Hoy os voy a hablar de mi relación con mi equipo y con mi empresa.

La verdad es que siempre he intentado regir mi carrera profesional en la más estricta profesionalidad, valga la redundancia. Quiero decir, siempre he tenido muy claro que mi relación laboral con una empresa se basa en un supuesto claro, los dos nos necesitamos mutuamente. Yo estoy con ella porque me pagan, y ella está conmigo porque necesita lo que yo hago. No hay nada personal en esta relación, es mercantil al 100%. No creo en el concepto de la empresa como una gran familia. Siempre he tenido muy claro que si algún día lo que yo puedo hacer no es necesario en la empresa en la que estoy, me podrán despedir sin ningún tipo de remordimiento, y viceversa, si la empresa a mi no me interesa, acabaré mi relación con ella.

Dicho esto, hablemos de lo que he intentado dar a mis equipos. Es una relación que he ido perfeccionando con el paso del tiempo, basada en muchos artículos relacionados con el tema, en el HBR, en blogs, y aportaciones propias. Se resume en los siguientes puntos:

  • He intentado dar una ruta clara de nuestro trabajo. Como líder, es mi trabajo definir hacia donde estamos moviéndonos. Y he intentado explicar los beneficios de ese camino.
  • He intentado poner metas y objetivos. Objetivos realizables, pero que conlleven un esfuerzo de mejora en la persona, para conseguir una buena motivación.
  • He intentado dar el máximo feedback posible. Si han hecho algo bien, no he tenido ningún reparo en reconocer su trabajo, tanto dentro como fuera de la organización. Siempre he pensado que las cosas que se han conseguido han sigo gracias a las personas que están conmigo, y es justo que cada uno se lleve su parte de mérito. Es un gran error de muchos directores asumir como suyos los logros de sus equipos.
  • He intentado ser resolutivo, pero no precipitarme en dar soluciones. He intentado dar respuesta a los problemas cuando he tenido toda la información necesaria, nunca antes. Y he intentado evitar la ambigüedad.
  • He intentado ser accesible. Si espero que la gente me informe de lo que pasa, he de estar siempre dispuesto a escuchar cuando me necesitan. Y he intentado no enfadarme si me dan malas noticias.
  • He intentado ser honesto. Siempre reconocer mis errores, asumirlos con honestidad.
  • He intentado ser comprensivo. Las personas tienen una vida fuera del trabajo, no han de ser esclavos de este. Hay que entender las circunstancias personales de cada uno y ayudar a resolver los problemas, dando la máxima flexibilidad posible. Siempre he pensado que es imposible funcionar bien en el trabajo si tienes problemas personales.

Estos han sido y serán mis valores hacia mis equipos. No soy yo quien ha de decir si lo he conseguido o no, pero al menos lo he intentado. Y la verdad es que hubiera agradecido que mis superiores se hubieran regido por los mismos valores.

En algún otro post explicaré lo que he obtenido de mis equipos, porque he tenido la suerte de trabajar con una gente fantástica que me han aportado mucho.

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