Hace unos meses leía un artículo en la HBR de Howard Gardner, The Ethical Mind, y me hizo pensar en una conferencia que fui sobre “the goodwork”, impartida por él, que me gustaría compartir con vosotros.

En nuestra sociedad hay muchos trabajos que se deben desempeñar. Muchos de ellos son necesarios para que la sociedad continúe. Casi todos nosotros trabajamos porque hay alguien que valora o necesita nuestro trabajo y nos paga por ello. Habitualmente nosotros trabajamos para conseguir algún objetivo. El más importante suele ser ganar dinero para poder vivir, pero no es el único.

Muchos de nosotros queremos hacer algo significativo, algo importante, tenemos otras aspiraciones puestas en nuestro trabajo, por lo que intentamos hacerlo bien. Cuando las personas sentimos que no podemos desempeñar correctamente nuestras obligaciones, muchas veces nos desmoralizamos, caemos en una depresión, cambiamos de trabajo, o entramos en un estado de robots, haciendo las cosas solo por el dinero a final de mes. Nos falta ese sentimiento de que estamos haciendo algo que realmente importa, que algo consecuente se lleva a cabo en el lugar donde trabajamos, y no nos sentimos orgullosos ni de lo que hacemos ni del tipo de trabajador en el que nos hemos convertido.

Muchas veces en el día a día nos fijamos solo en el cómo, cómo conseguir un trabajo, cómo mantenerlo, cómo avanzar. Y no miramos el por qué, por qué hacemos una cosa, por qué queremos conseguir un objetivo, por qué las hacemos de una manera determinada. Es como ir en un barco, y no hacer caso a la brújula, por mucho que miremos a nuestro alrededor, sin ella lo más probable es que acabemos perdidos, y no consigamos llegar a nuestro destino. El por qué no puede ser ignorado durante mucho tiempo si no queremos perder nuestra estabilidad y sentido de lo que hacemos.

Esto es el “buen trabajo”, todos nos enorgullecemos de hacer algo que verdaderamente importe, que tenga un sentido, que sirva para algo, que sea ético, y que nos lleve a conseguir nuestros objetivos en la vida profesional. Si nos paramos a pensar, todos, trabajadores o no, necesitamos los resultados de ese “buen trabajo”, porque a todos nos gusta obtener productos y servicios de buena calidad, bien hechos. Por lo tanto nuestra necesidad de “buen trabajo” nos obliga a realizar también “buen trabajo” para otros y para nosotros mismos.

Por desgracia, hay muchos obstáculos para conseguir esto. Presión para conseguir costes bajos y beneficios altos; el estrés; la necesidad de llevar demasiados roles en la vida… Pero tenemos que intentarlo. Como dice Rosa Say en Managing With Aloha, hay que buscar el Ho’ohama, o sea, trabajar con una intención y un propósito. Por cierto, este libro os lo recomiendo, hablaré de él algún otro día.

Por lo tanto buscaros un propósito, una meta, un fin, y plasmarlo en vuestras tareas del GTD. Realizar acciones que os lleven a la consecución de ese fin. No os baséis solo en el día a día. Haceros un plan estratégico de vuestro trabajo personal y llevarlo a término.

Hablaré de cómo hacerse un plan estratégico personal y de cómo llevarlo a cabo en otro post.

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