Buena pregunta, ¿verdad? El método GTD es fantástico para llevar una lista de nuestras tareas, ordenada y perfectamente categorizada, y a tener claro que es lo siguiente que se tiene que hacer de cada tema.

Pero lo que no nos da es ganas de hacer las cosas. Ya podemos tener un fantástico sistema de indexación, unos contextos perfectamente definidos, unas tareas perfectamente atomizadas. Si no empezamos a hacer las cosas no se van a hacer. Incluso nuestro sistema GTD puede ser una fuente de procastinación tremenda, obsesionándonos en la perfección, pero sin realmente hacer nada más que mover tareas de un sitio a otro.

¿Cuál es la mejor manera de hacer las cosas? Pues empezar a hacerlas, es lógico. La pregunta es, ¿tenemos nuestra lista de tareas demasiado llena de cosas que no queremos hacer? Esto está relacionado con mi otro post sobre el buentrabajo. Quizás el problema sea que el trabajo que hacemos no nos satisface. Quizás nos tendríamos que preguntar si realmente lo que hacemos es lo que queremos hacer. O quizás lo que estamos haciendo no nos lleva hacia donde nosotros queremos estar.

Con esto no quiero decir que el GTD sea un mal método, es genial. Solo que no solo lo hemos de usar para el día a día, sino también para nuestras metas a medio plazo y a largo plazo. Hemos de pensar en un nivel más alto, y añadir tareas a nuestro GTD que nos lleven a conseguir esas metas.

Os pondré un ejemplo. Hace unas semanas estuve en un curso que me impartía una persona de una pequeña empresa de consultoría. Es una empresa a la que no le falta el trabajo, son muy buenos profesionales, apasionados de lo que hacen. Pero aun no tienen ni local, ni tarjetas, ni dirección… ¿Vosotros creéis que la gente que trabaja en esa empresa no le gustaría tener tan solo un sitio donde reunirse? ¿No pensáis que estaría bien que ese grupo de fantásticos profesionales tuviera una web, aunque sea muy sencilla, donde expliquen lo que hacen? ¿No creéis que la persona que lidera esa empresa debería tener en su GTD alguna tarea al respecto? No se trata de trabajar y trabajar, solo pensando en el día a día, sino de mirar un poco más allá e intentar ver donde queremos estar dentro de un año, dentro de cinco, y quizás dentro de diez.

Yo, a principio de año reflexioné bastante sobre donde estaba y donde quería estar. La verdad es que mi trabajo actual me apasiona, y tengo la suerte de trabajar con un equipo que además son mis amigos. Pero me faltaba algo más, algo que complemente mi trabajo actual. Quería ayudar a otras personas a ser más felices. Una tarea fue este blog que estáis leyendo. Otra fue toda una serie de colaboraciones que estoy llevando a cabo con amigos y conocidos para ayudarles a organizarse y controlar mejor sus negocios, y a hacerles de coacher, dentro de mis limitaciones. O sea que en mi GTD hay tareas de mi trabajo en la multinacional como Director de Informática, y también de mi interés fuera de ella que me permite conseguir llegar allí donde quiero estar en un futuro.

Pensad en ello, y añadir vuestros objetivos en forma de tareas a vuestro GTD.

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