Posts anteriores: establecer la sensación de urgencia, crear un comité del cambio potente, falta de visión.

En la entrada anterior hablamos de la falta de visión como uno de los factores que impiden el cambio de la empresa. Otro factor es la insuficiente comunicación de la visión. Muchas veces se produce la paradoja de que una fantástica visión de empresa, creada por un equipo de cambio potente, se explica en una sola reunión, o se envía un único comunicado desarrollándola. Yo lo he vivido en mi empresa. Y luego el equipo se extraña de que nadie entienda el nuevo enfoque.

La transformación es imposible si no hay un grupo mayoritario de personas que quieren ayudar al cambio, aunque eso les cueste sacrificios. Las personas no nos sacrificamos a no ser que veamos que el cambio es posible y además es útil. Sin la necesaria comunicación no capturaremos los corazones y las mentes de las personas.

Esto es especialmente crítico si el cambio requiere pérdidas de puestos de trabajo. Obtener la compresión y el soporte es muy duro y difícil si la visión de la nueva empresa requiere una reducción de tamaño. Por eso en las visiones que triunfan se incluyen siempre nuevas oportunidades de crecimiento, pero sobre todo el compromiso de tratar muy bien a la gente que se tiene que ir, y si se puede, una promesa de readmisión en el futuro.

Las personas que comunican bien la visión incorporan mensajes en todas las oportunidades posibles, y usan todos los medios a su alcance para comunicar la visión. E intentan convertirse en un símbolo viviente de la nueva cultura, se han de creer ellos que el cambio es necesario, y dar ejemplo a los demás, ya que no hay nada peor que una persona que no cree en la visión y que intenta convencerte a ti de que el cambio es importante.

Por desgracia -yo lo he vivido en mi empresa- la visión y los planes estratégicos se explican una vez y luego se quedan en un cajón, y eso despista mucho a las personas de la organización. Todos necesitamos algo en que creer, algo que nos motive y que nos ayude a pasar el mal rato de los sacrificios que se han de realizar. Sin eso difícilmente iremos para adelante.

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