Bueno, hoy vamos a hablar mal del brainstorming. Esto viene a cuento de una entrada que vi en el Marc Andreessen’s blog que cuestionaba la utilidad de este método, utilidad que yo siempre he puesto en duda bajo mi experiencia, puesto que creo que la técnica la mayoría de las veces no se aplica correctamente.

Lo primero es definir el brainstorming, o lluvia de ideas en el castellano más castizo. Según la wikipedia se trata de una técnica de grupo para generar ideas en un ambiente relajado. O sea que se reúnen un grupo de personas con un problema común, y se van proponiendo soluciones desordenadamente, sin discutirlas ni cuestionarlas, y luego se ordenan, clasifican, y evalúan. Para este tipo de reuniones se usan mucho los mapas conceptuales, de los que ya había hablado.

Bueno, pues en el artículo que cito al principio comentan que se hicieron estudios poniendo un grupo de personas a pensar conjuntamente un problema, y a otro grupo pensando soluciones para el problema individualmente, y resulta que las soluciones individuales fueron más y mejores que las colectivas.

¿Por qué es así? Bueno, otra vez ya hablé de la potencia de nuestro pensamiento inconsciente. En una reunión, mientras estamos pensado juntos, tenemos a nuestro pensamiento consciente trabajando, y cuando estamos solos, el que trabaja es nuestro pensamiento inconsciente, ¿Por qué verdad que os distraéis, igual que yo, cuando estáis pensando en un problema vosotros solitos? Pero vuestro cerebro sigue, en fondo, dándole vueltas al problema. Y el pensamiento inconsciente es muchísimo mejor para buscar alternativas.

También es muy importante la palabra “relajado” de la definición. Cuando tenemos un problema, normalmente muy relajados no estamos. Eso hace que las ideas no fluyan tan ligeras como debería. Otro error que se produce, muy humano, es ir comentando, o mejor, criticando, las soluciones que se van proponiendo a medida que salen, cortándose así el proceso creativo.

La verdad es que yo con mi equipo, cuando tenemos un problema, o queremos hacer algo nuevo, nunca lo intentamos resolver en grupo. Planteamos el problema, y cada uno se va con él para ir pensando. Después ponemos en común las ideas y escogemos la mejor. Es como hacer un brainstorming, pero personal. Esto nos ha dado muy buenos resultados.

Y por supuesto, aquí tenemos otra demostración de que muchas veces las reuniones no son todo lo útiles que deberían. Yo creo que las reuniones han de ser para informar o decidir, y siempre han de tener un orden del día dado con la suficiente antelación, ya que así las personas ya han reflexionado sobre el problema a tratar, y en la reunión se proponen soluciones, no se buscan allí mismo.

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