Entradas anteriores: Las cinco mentes de un directivo

La mayoría de directivos que conozco, y yo mismo, vivimos en lo que los americanos llaman “campo de trabajo”. Trabajo duro, día a día constante, solo avanzando y obedeciendo, pero sin tiempo para pensar. Seguro que mi amigo cosmo lo llamaría “campo de concentración”. Pero los directivos necesitan tiempo para reflexionar, para mirar atrás y aprender de sus experiencias pasadas. ¿No pensáis que nuestra vida muchas veces es un conjunto de experiencias que pasan sin ser digeridas adecuadamente? Las cosas que nos pasan se convierten en experiencias si son digeridas, si hemos reflexionado sobre ellas, si obtenemos conclusiones.

Aquí hablamos de la reflexión como aquel espacio que une la experiencia y la explicación, y es la mente la que realiza la conexión. Las organizaciones no necesitan “personas espejo” que ven en todo lo que pasa solo reflejos de su propio comportamiento, ni tampoco “personas ventana”, justamente lo contrario, no son capaces de ver lo que les pasa a ellos mismos. Necesitan mentes intermedias, que vean en los dos sentidos, que vean a través de la ventana para analizar lo que pasa fuera con sus propias experiencias. Por lo tanto han de ver las cosas desde otros puntos de vista, por ejemplo un producto como un servicio, o un cliente como un socio de negocio.

Por lo tanto, los directivos que poseen pensamiento reflexivo son capaces de ver por detrás para mirar hacia adelante. Ya hemos hablado de la importancia de la visión para el cambio, pero una visión no nace de la nada, está confeccionada de muchas pinceladas, como un cuadro, y estas pinceladas pueden ser experiencias del pasado. Los directivos reflexivos han de tener respeto por la historia, pero no por las grandes decisiones, sino por esa historia del día a día que hacen que las organizaciones avancen. Has de apreciar el pasado para modelar el presente y que te lleve a un mejor futuro.

Seguro que inconscientemente nuestro cerebro ya utiliza estas experiencias para proceder, pero yo os propongo una reflexión consciente.

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