La verdad es que estos días con lo del cambio de trabajo voy bastante de cabeza. Todo mundo quiere que lo suyo sea lo único que haga antes de irme, por lo que tengo una avalancha de tareas. Además estoy acabando la parte final de un proyecto de alta disponibilidad en los servidores de Sap, algo que creo que sí es muy importante para la empresa. En resumen, no tengo tiempo para dedicarme a lo que de verdad debería estar haciendo, cerrando temas y traspasando la información. Hace ya bastante tiempo leí en la HBR un artículo titulado beware the busy manager qua trataba sobre el exceso de trabajo en los ejecutivos que creo que viene bastante al caso de lo que me está pasando. Comentémoslo un poco.

¿No os pasa que lo que más os falta es tiempo? Está claro que a las personas de responsabilidad de una empresa se les pide que rindan, y tenemos muchísimas cosas que hacer, que no acabaríamos ni trabajando 12 horas al día. Pero, ¿realmente usamos el tiempo de manera efectiva? Parece que si no trabajas y trabajas no estás cumpliendo con tus deberes, pero ¿es esa la manera más efectiva de proceder?

¿No os pasa también que muchas veces alguien parece ocupado, pero realmente hace comedia? Vamos a intentar catalogar en grupos a los responsables de las empresas, según su concentración y energía. Pero primero definamos que entendemos por concentración y energía.

Hablo de que una persona está concentrada cuando tiene puesta su atención en una meta y la sigue hasta llevarla a cabo. Alguien que está concentrado no atiende al momento cada nuevo problema que le surge, ni está todo el día contestando emails, reuniéndose, o contestando llamadas que lo separan de su fin. Además se fijan un número de proyectos reducidos, proyectos en los que creen, para poderse dedicar a estos de una manera adecuada. Podríamos hablar de personas bien enfocadas.

Energía es aquella fuerza que nos hace realizar ese último esfuerzo, cuando tenemos muchísima carga de trabajo y presión, para finalizar tareas. Por supuesto hablamos del combustible que se obtiene del compromiso personal en nuestras responsabilidades. Una vez aclarados estos términos, vamos con la clasificación.

  • El procastinador, aquel que tiene baja energía y baja concentración. Este tipo de responsables llevan el día a día correctamente, pero no toman jamás la iniciativa, hacen ese sobre esfuerzo a veces necesario, o aportan nada a la organización. Muchas veces estas personas pierden oportunidades por dejar pasar el tiempo, ya que la tarea se les hace demasiado grande. Normalmente son personas inseguras o tienen miedo a equivocarse.
  • El desconectado, que está enfocado, pero no tiene energía. Muchas veces se trata de personas muy cansadas que no tienen recursos suficientes para recargarse. Otros pasan de las tareas que no tienen mucho sentido para ellos, o sea, tienen muchas reservas de lo que les mandan hacer. Son las típicas personas que en vez de afrontar los problemas y intentar solucionarlos, prefieren convencerse a sí mismos de que los problemas no existen. Habitualmente son personas tensas, llenas de complejos, ansiedades e incertidumbres. Además están quemados, y los problemas les abruman. Por desgracia muchas veces este tipo de trabajador lo produce la misma organización, que mata las iniciativas y la creatividad de las personas.
  • El distraído, mucha energía e intención, pero poco enfoque. Yo creo que es el más popular. Estos confunden movimiento con intención constructiva. Cuando están bajo presión sienten la imperativa necesidad de hacer cosas, lo que sea, por lo que son bastante peligrosos. No piensan que es mejor, simplemente huyen hacia adelante. Estas personas tienen problemas para desarrollar estrategias y adaptarse a las nuevas condiciones. Además se embarcan en muchísimos proyectos que luego no llevan a cabo porque pierden interés. Además muchos de estos intentan impresionar a otros con la cantidad de trabajo que tienen, y además algunas organizaciones fomentan este tipo de líderes.
  • Los que tienen propósito. Por desgracia son los menos, pero los que realmente cuentan. Alta energía y alta concentración. No solo llevan a cabo más tareas que ninguno, sino que además esas tareas son importantes y nos llevan a metas a largo plazo. Son claros en sus intenciones, y escogen sus metas y sus batallas con cuidado. Están convencidos de que su organización los necesita, por lo que les encanta contribuir con esfuerzo y propósito. Y actúan de la misma manera en momentos de crisis y de calma. Además usan con muchísimo cuidado su tiempo, es un bien preciado que no hay que malgastar.

Si dirigís una empresa o un equipo, debéis tener cuidado en no dejar que vuestra gente pierda concentración o energía. Hay que estar muy atento y detectar como cada una de las personas percibe el significado de su trabajo, los retos y dificultades que tiene, o la autonomía que cada persona desea. Tenéis que apreciar el trabajo de las personas, aceptar sus opiniones, hacerles ver que son necesarios, tenéis que darles desafíos, y permitirles que puedan elegir su camino.

¿Qué os parece? ¿A qué grupo pertenecéis? O, ¿a qué grupo pertenece vuestro jefe? Venga, animaros en los comentarios.