Mi antigua empresa me sigue dando temas para hablar. La verdad es que llevo aun demasiado poco tiempo en la nueva para poder decir mucho, aunque alguna cosa ya hay. Mi empresa anterior fabricaba bienes de consumo, con un alto grado de diseño en ellos. Pero en cambio los diseñadores no estaban incluidos en el proceso de innovación, o sea, la estrategia del negocio y el diseño de los productos se mantenía separado.

El proceso típico de creación de un producto empieza por la conceptualización de una idea por parte del departamento de marketing, normalmente basada en la estrategia de la empresa. Después se crea un conjunto de ejemplos para que la dirección pudiera escoger lo que más le gustaba y las opciones que podría tener el artículo, y entonces es cuando entraban los diseñadores para acabar de dar la forma al producto.

Este modelo asegura que lo que se crea está en concordancia con la estrategia de la empresa, si es que la hay, o como mínimo las líneas hacia donde quiere ir. Pero tiene un problema, y es que lo que se obtiene no lo ve el comprador hasta el final, por lo que muchísimas veces no es lo que él quería y el artículo fracasa.

¿Qué os parecería si los diseñadores empiezan a trabajar en las primeras fases de conceptualización del producto? Con esto conseguiríamos algún prototipo que se pudiera ver y enseñar por anticipado, y si hace falta hacer cambios en el diseño basados en el feedback de los comerciales o incluso algún cliente tipo. Con esto también implicaríamos a los comerciales, que al final son los que se patean las calles para vender.

El método tradicional de formular la estrategia por fases secuenciales que han de ser consensuadas muchas veces lleva a que el producto llegue tarde al punto de venta, o también que no sea lo que quiera el cliente. En cambio incorporar a los diseñadores desde el principio nos lleva a tomar mejores decisiones, y si hace falta a rehacer el producto para adaptarlo más a lo que quiere el cliente. Al final se trata de obtener algo que se pueda tocar lo antes posible.

También es muy importante que los diseñadores trabajen codo con codo con el vendedor a la hora de definir la estrategia de comercialización, ya que una persona creativa aporta muchísimas ideas que seguro que a un vendedor le pueden servir. En mi otra empresa se realizaban muchos artículos personalizados, y estoy seguro que muchos de los cambios que se hacen en el diseño están provocados porque el diseñador no habla con el cliente, o sea, es el comercial el que habla con el cliente y el diseñador. Seguro que algo de información se pierde por el camino.

 

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