Sobre este tema ya había hablado un poco en la entrada conocernos a nosotros mismos, pero creo que vale la pena insistir un poco. Estos días estoy haciendo entrevistas para escoger a mi substituto, ya que creo que quien mejor que uno mismo para seleccionar a la persona que ha de continuar su trabajo. La verdad es que me pidieron por favor en mi empresa saliente que les ayudase en esta tarea, y me pareció muy lógico, ya que mi puesto está muy a caballo entre técnico y directivo, y pienso que las empresas de selección de personal no pueden valorar de ninguna manera la parte técnica, y a duras penas la directiva.

Yo siempre he pensado que no existe la empresa ideal, sino que has de buscar la empresa que se adapta mejor a ti. Todas tienen cosas buenas y malas, solo has de encontrar una en que las malas sean aceptables para ti, y las buenas te convenzan. Y eso es muy difícil, lo sé. Pero hay que intentarlo.

En las entrevistas que yo hago, al final a todos los candidatos les doy la oportunidad de que me hagan preguntas. Eso no es lo habitual, que puedas preguntar a la persona a la que vas a substituir. Y les recalco que me pueden preguntar de lo que quieran, que si puedo les contestaré. ¿Con que fin lo hago? Para que la persona me pregunte cosas que le ayuden a decidir si la empresa a la que puede llegar a ir se va a adaptar a él o no. ¿Vosotros creéis que para la persona que os está escogiendo va a ser bueno seleccionaros para que en dos semanas estéis a disgusto?

Por lo tanto, yo creo que lo primero que hemos de hacer es conocernos a nosotros mismos, con que estamos cómodos y con que no, y, si es que nos lo podemos permitir, buscar un trabajo que se adapte a eso. Por ejemplo, una persona que no puede estar encerrada en una oficina haciendo siempre lo mismo delante de un ordenador, y que le gusta el trabajo de cara al público, mejor que no se haga programadora. Repito, siempre que nos lo podamos permitir, está claro que muchas veces esto no es posible y se ha de trabajar de lo que se pueda.

Si estamos trabajando actualmente y no estamos a gusto, analicemos las causas, para ayudarnos también en las entrevistas. ¿Qué te molesta de tu trabajo actual?

Una vez nos conocemos a nosotros mismos, o lo que no nos gusta del trabajo actual, podemos hacer preguntas que nos ayuden a decidirnos. Pero de manera correcta, que tampoco hay que ofender a nadie.

Por ejemplo, no hace falta que preguntemos, ¿Al jefe le preocupa más trabajar de cara a la galería o prefiere que el trabajo se haga realmente? Mejor preguntemos ¿cómo evalúa el jefe el rendimiento de su equipo?

O, ¿El jefe hunde a la gente que propone nuevas maneras de hacer las cosas? Mejor, ¿Es una meta del departamento mejorar los procesos de trabajo?

Otras preguntas pueden ser, ¿Qué cosas se hacen para promover el trabajo en equipo?, o ¿Quién me va a formar en mi nuevo trabajo? Esto nos puede indicar si hay buen ambiente en el equipo de trabajo, o si las personas se ayudan entre ellas.

También puede ayudar el preguntar por la cultura de la empresa, o por la forma que los diferentes departamentos trabajan internamente o entre ellos. Muchas veces el preguntar cómo se hacen las cosas te da pistas, o incluso hace que los entrevistados te digan cosas que no les gustan de la manera de actuar actual.

La verdad es que nadie me pregunta cosas como estas. La gente cambia para mejorar económicamente o en su carrera, pero no les preocupa tanto si estarán bien o mal allá donde vayan. Me parece curioso. ¿Por qué pensáis que es? Mª Angeles, mi mujer, cree que esta pregunta descoloca a la gente, y que piensan que es una estrategia para averiguar algo de ellos de forma oculta, y no para darles la oportunidad de que conozcan algo de la empresa a la que van a entrar. Venga, animaros en los comentarios.

Anuncios