Anteriores: el cuerpo, la energía física.

Segunda entrega de la serie sobre el artículo de la HBR Manage Your Energy, Not Your Time, y algunas experiencias personales sobre el tema.

Algo que mucha gente me ha dicho desde que he cambiado de trabajo es que se me ve bien. La verdad es que en el nuevo trabajo he encontrado ilusión, algo que últimamente no tenía en el anterior. Y eso se ha traducido en una mayor efectividad. Muchos nos hemos dado cuenta de que somos mucho más efectivos si sentimos energía positiva, y que no podemos liderar correctamente si nos sentimos de alguna otra manera. Al menos a mi me pasa. Por desgracia, muchos no somos capaces de mantener emociones positivas durante periodos prolongados, ya que estamos sometidos a demandas constantes, retos inesperados y condiciones laborales desfavorables, que muchas veces nos traen emociones negativas. Esto nos hace estar irritables e impacientes, o ansiosos e inseguros, y por supuesto nos come la energía y no nos deja pensar claramente, lógicamente y de manera correcta.

Cuando las personas controlamos nuestras emociones, podemos mejorar la calidad de nuestra energía, no dejando que nos influyan tanto las presiones exteriores que tengamos. Para conseguir esto, hemos de ser conscientes de cómo nos sentimos en diferentes puntos de nuestro día a día, y cómo estas emociones impactan en nuestra eficacia. Es muy importante conocer qué factores o situaciones nos disparan las emociones negativas. Algo que he hecho con personas con las que he trabajado es llevar un diario donde apuntan, cada vez que se le produce una reacción negativa, la situación en la que estaban, y lo que la ha desencadenado, para poder controlarlas y predecirlas.

Alguna otra vez ya he hablado de cómo contrarrestar las emociones negativas, pero aquí os propongo algún otro método. Algo muy sencillo es la respiración abdominal. Cuando entréis en una espiral negativa, parad un momento, y haced seis o siete respiraciones profundas con la barriga, expulsando lentamente el aire de vuestros pulmones. Esto induce a relajación y recuperación, y corta la negatividad. Verdaderamente algo tan trivial funciona muy bien.

Otro ritual que ayuda a mantener emociones positivas es expresar aprecio y reconocimiento a otros. Se puede hacer de mil maneras, con un correo, una llamada o una conversación, hacia gente de vuestros equipos o amigos. Aquí os hablo de los momentos humanos de los que ya habíamos hablado. Conversad con vuestros equipos, expresarles vuestro reconocimiento por el trabajo bien hecho, hablar de su vida, de sus aspiraciones, de sus problemas. Intentar hacer de mentores y consejeros, y veréis como eso os hace estar mejor con vosotros mismos. Y hacedlo a menudo.

Otra buena práctica es cambiar la forma como vemos las cosas. Normalmente tenemos tendencia, delante de algún hecho negativo, de vernos como la víctima, echándole la culpa de lo que nos pasa a otros o a circunstancias externas. Pero muchas veces no nos damos cuenta de que los hechos no tienen nada que ver con la forma como nosotros los interpretamos, que nosotros tenemos el poder de ver las cosas de múltiples maneras, y que podemos escoger la que mejor nos vaya, siempre sin negar o minimizar la verdad. Al final se trata de ver las cosas desde otro punto de vista que no sea el de la víctima.

Por ejemplo, en el caso de un conflicto con una persona, que os parece si veis las cosas desde su punto de vista, y os preguntáis, ¿Qué pensará ella? O por ejemplo a mi me ayuda mucho ver las cosas desde el punto de vista de gente a la que admiro, como mi padre, y pienso, ¿Qué diría mi padre en este caso? y eso que el diría ¿sería cierto y aplicable? Por supuesto ha de ser gente a la que conozcáis profundamente. También pueden ser personas que tengan otro punto de vista debido a sus circunstancias personales.

O también podéis pensar como veríais esta situación de aquí a unos meses. Seguro que ya no tiene tanta importancia, ¿verdad?

O podéis ver lo bueno que tiene esta situación. Qué tal si os preguntáis ¿Cómo puedo crecer y aprender de este problema? Esta mañana ha venido mi amigo Dani para hablar del GTD y comentábamos algo que me ha pasado en el cambio de trabajo. Yo he llegado a una empresa en la que había varios proyectos ya en marcha de los que me he tenido que hacer cargo. Obviamente estos proyectos no estaban diseñados a mi manera, de hecho, de varios ni entendía su funcionamiento. Eso, junto con el absoluto desconocimiento que tenía de la empresa, me produjo la sensación de que me había equivocado al cambiarme, obviamente una mala manera de interpretar los hechos. Pero por suerte encontré otra manera de ver las cosas, y es que estos proyectos me han permitido acercarme a las personas de mi equipo, uno de ellos me ha permitido conocer un proceso que representa el 60% de la facturación, he visto otra manera de hacer las cosas que no está tan mal, y he encontrado múltiples puntos de mejora en la organización. Eso me ha dado confianza en que mi trabajo va a dar frutos, y ahora además los proyectos son totalmente míos.

El próximo día hablaremos de la energía de la mente.

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