Hoy he tenido dos reuniones en la nueva empresa donde he tenido que hablar en público. Han sido reuniones de presentación del proyecto Sap R/3 para los usuarios finales. Normalmente estos proyectos empiezan por el análisis de procesos, y en esa fase se habla habitualmente con los directores de departamento y no con los usuarios reales del sistema. Es importante mantenerles informados y que sepan realmente cuando los vamos a necesitar para evitarles al máximo la ansiedad del cambio.

La reunión ha ido muy bien, la gente ha salido muy contenta, me han felicitado por lo bien que lo había hecho, y se han sorprendido de lo poco nervioso que se me notaba. La verdad es que en mi vida profesional he tenido que hacer muchas presentaciones, y al final uno se acaba acostumbrando, pero eso no quiere decir que no tenga miedo a hablar en público.

He de decir que es bastante habitual este miedo, lo he comentado con mucha gente y me lo confirman. Y he de decir que esa ansiedad que nos produce nos debilita. Por supuesto, con la práctica consigues controlarlo, pero hay que trabajar el tema. Aquí os dejo algunos consejos que a mí me han ido bien.

Pero lo primero es entender porque tenemos este miedo. Yo pienso que muchas veces es el producto de la inseguridad, general, o respecto a la materia de la que tenéis que hablar. Al final hemos de convencer a la audiencia de, como mínimo, que de lo que hablamos entendemos, y muchas veces aún mas, les hemos de convencer de que es lo mejor para ellos, como en el caso de mi reunión de hoy. Nos da miedo revelarles nuestra debilidades, y dudamos de que sepamos lo suficiente para poderles convencer. O también tenemos miedo al rechazo, algo que nosotros pensamos que vale la pena y en lo que hemos puesto mucha ilusión, como el caso de crear un nuevo producto, puede no ser atractivo para las personas a las que se lo enseñamos. Al final, hay mucha gente que intenta agradar siempre que puede en lo que hace, y una presentación en público es una prueba de fuego. O para la gente perfeccionista es una prueba más para ser perfecto.

¿Qué podemos hacer? Para empezar tenemos que reconocer que tenemos miedo a hablar en público. Comentémoslo abiertamente con la gente y veremos que no somos ni mucho menos los únicos. Y lo más curioso es que muchas veces hablamos con personas que parecen absolutamente seguras de sí mismas cuando hablan en público, y luego reconocen el miedo que les da hacerlo en privado.

Por supuesto hemos de saber muy bien de qué hablamos, hemos de conocer muy bien la materia a tratar. Esta mañana yo sabía muy bien de que hablaba, y eso se nota, la confianza que ese conocimiento me ha dado se ve. Y hemos de conseguir ilusionar a la gente con lo que les contamos. Sabéis, la gente necesita esa ilusión, la desean, y vosotros se la podéis dar.

Algo que he aprendido después de muchas charlas es que lo que tú sientes no es lo que la gente ve. Quiero decir, tu puedes estar muy nervioso por dentro, y tener la impresión de que eso lo estas expresando por fuera, pero luego hablas con las personas que te han escuchado, y ellas ni se han dado cuenta. Dejad de pensar en vosotros, y fijaros en la gente de vuestro alrededor. Interactuar con la gente, preguntarles cosas, haced bromas. Por ejemplo, hoy en mi presentación había un fallo tipográfico, pues cuando he llegado a él una persona me ha hecho un comentario sobre el tema. Me ha ido perfecto para hacer una broma divertida y romper la tensión del momento, y con eso me he hecho con la gente y me he quitado la presión de encima.

Y al final, os tenéis que preguntar qué es lo peor que os puede pasar. Y os daréis cuenta de que muy pocas veces pasa. Y si pasa, ¿Qué? No es de vida o muerte, vuestro destino no se decide en una presentación. Siempre tendréis otra oportunidad, siempre. No es tan importante no hacerlo todo lo bien que queremos.

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