El otro día leía una entrada en el blog de mi amigo cosmocax sobre el interim management que me gustó mucho. La verdad es que ya tocaba que en su blog hablara de algo serio y no de tanto tema mecánico. Se trata de una forma de dirección que se implementa cuando no hay manera de encontrar a nadie que se haga cargo de la empresa o departamento, y que consiste en que alguien, normalmente una consultora aunque también lo hacen individuales, toma las riendas durante un tiempo pactado para llevarla a alguna meta predefinida.

Yo aquí os propongo otra manera de dirigir una organización cuando no hay manera de encontrar a la persona idónea que quiera venir a trabajar con vosotros. La dirección remota consiste en justamente eso, dirigir una empresa o un departamento desde otro punto geográfico. Mi amigo Iñigo es un alto directivo de una multinacional alemana, y lleva dos años viajando a la central de Madrid cada semana porque su empresa así lo exige. Con esto lo único que han conseguido es que se canse de ir y venir. Quizás en su caso hubiera podido tranquilamente quedarse en Barcelona y dirigir su equipo, siempre que hubiera creado las rutinas necesarias para esto.

Al final, dirigir significa orientar y controlar. Se trata de guiar a un grupo de individuos para lograr los objetivos de la empresa. Y para eso no se necesita presencia continua, sino buenos canales de comunicación. Si examináis el problema típico que se achaca al teletrabajo, es la falta de control. Mi amigo Jordi ha trabajado desde su casa para mí durante muchos años, pero la dirección de la empresa siempre lo ha visto como una persona que yo no controlaba. Eso es mentira. Lo primero que hicimos es crear un canal de comunicación fiable y unas rutinas que nunca nos saltábamos. De esa manera yo siempre sabía lo que él estaba haciendo, y si era o no lo que se tenía que hacer. Pienso que nuestra relación laboral ha sido una de las más productivas de la historia de la empresa.

Por lo tanto, este tipo de dirección exige fechas inamovibles para llamadas o videoconferencias. Después resumir la conversación y enviársela a vuestro equipo para que tengan muy claro que se tiene que hacer. Eso es la agenda de la próxima reunión. No es suficiente con que cada persona os envié un informe de seguimiento cada día, o que habléis con ellos varias veces en la semana, hay que ser mucho más específico, con comunicación detallada, con los puntos clave, pero sin llegar al exceso.

Por supuesto, vuestro equipo ha de tener unas características especiales para que esto funcione, ya que no podéis inyectarles la energía que muchas veces el director transmite, sino que han de ser capaces de encontrarla ellos mismos en su interior. Además tenéis que estar muy atentos para intuir los problemas y ofrecer vuestra ayuda. Es preferible hablar con ellos para preguntarles qué les pasa y prestarles apoyo, que a final de mes para decirles que no han cumplido con los objetivos, por ejemplo.

Los medios electrónicos son importantes. Debéis preparar un repositorio común para los documentos compartidos, como por ejemplo puede ser Google Docs. También va bien una gestión centralizada de proyectos, como puede ser Basecamp. La calidad de la telefonía y videoconferencia es también importante.

También hemos de tener claro que no todo se puede hacer de forma electrónica. Cara a cara es muy fácil ver cómo le está sentando al otro lo que le estáis diciendo, pero por teléfono cuesta, y lo tenéis que suplir preguntando mucho mas. Por ejemplo, es más difícil transmitir que estáis contentos por lo que lo tenéis que dejar muy claro con palabras. Y cuidado con los comentarios negativos, es mucho mejor darlos cara a cara, en la siguiente reunión presencial, o en una videoconferencia.

Y para acabar, tenéis que crear sentido de equipo. ¿Sabéis eso que se dice de que la distancia es el olvido? Tenéis que conseguir que las personas que están trabajando remotamente se sientan totalmente integradas. Y no olvidéis que no hay substituto para el contacto humano, o sea, tendréis que unir a vuestro equipo varias veces al año, o viajar vosotros para verles la cara.

La verdad es que la evolución nos lleva cada vez más hacia estilos de dirección de este tipo. Pensad sino en la cantidad de empresas que montan fábricas en China. Aquí os he contado algunas de mis experiencias personales en este tipo de relación.

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