En mi vida profesional he tenido que ir a muchas reuniones de comité de dirección. Hoy me gustaría hablar de aquellos directores que tienen aptitudes que, aunque son perfectamente legales, son absolutamente destructivas. Por desgracia, me he encontrado muchas de ellas, que aquí os comento.

  • El que no pega golpe. Son directores que por las causas que sea, demasiado trabajo, están descontentos con la empresa, tienen intereses fuera y lo que pasa en la empresa les importa poquísimo, o tienen problemas personales, o simplemente no son nada competentes, no dicen nada en las reuniones. Simplemente están ocupando un sitio que ellos mismos saben que no les corresponde, pero están allí. Además cuando salen de la reunión, no implementan absolutamente nada de que se ha decidido allí. Lo único que provocan es que el resto los tome como tontos o piense en el dinero que se pierde con ellos. Estos no son realmente destructivos, simplemente son decorativos.
  • El de la bandera blanca de la paz. Estos evitan cualquier confrontación, y bajo mi punto de vista les falta una característica fundamental de un director, el coraje. Ante cualquier reto tanto público como privado, buscan siempre un acuerdo, aunque eso signifique ir en contra de sus principios, lo que creen que está bien, o lo que es mejor para la compañía. Seguro que a veces hemos de claudicar, pero siempre no creo que sea lo mejor.
  • El que tira la piedra y esconde la mano. Este me encanta. Aquel que se sienta en las reuniones, no dice absolutamente nada, o normalmente va a favor del bando ganador en la reunión, pero cuando esta se acaba empieza a conspirar para destruir sistemáticamente todo lo que se ha decidido en esta y conseguir sus objetivos personales. A veces lo consiguen, a veces no, lo que sí está claro es que dividen a la dirección, y muchas veces no sabes si las personas del equipo hablan por ellas mismas, en nombre del comité o en nombre del conspirador.
  • El que los arboles no le dejan ver el bosque. Este es el típico director que cuando se hace una presentación de, por ejemplo unas cifras financieras, se fija en que el título de un concepto no está correctamente expresado. O el que saca problemas del día a día en las reuniones de estrategia. O el que discute si la palabra misión es la correcta en un plan estratégico, os hablo de la palabra, no del contenido. Los directores han de ver el total, la foto completa, no han de caer en los detalles. Ellos han de marcar hacia donde ha de ir la empresa, y dejarse los problemas puntuales para otro tipo de reunión. Lo único que consiguen es hacer perder el tiempo a la gente.
  • El que le encanta oír su voz. Cada vez que abre la boca, crea jurisprudencia. Sabe absolutamente de todo, tiene absolutamente todo lo que se puede tener, conoce mejor que nadie la empresa, el negocio, los aspectos técnicos, y todo lo que se pueda conocer. Es el típico que acaba diciendo tonterías y pone de los nervios a todos los otros directores que están allí para trabajar y que consideran importante su tiempo.

Al final, podemos tolerar a los que no pegan golpe y dejarlos allí hasta que se jubilen, pasar de los de la bandera blanca. Y también aislar a los conspiradores, o cortar a los detallistas o a los oradores. Pero reconoced que si en una empresa la mayoría son perfiles de estos, algo pasa, y probablemente la empresa acabe mal.

Por suerte, en la empresa en la que estoy ahora no hay ningún perfil de este tipo, las reuniones de dirección son absolutamente operativas. Aqui os he dejado los perfiles que yo me he encontrado ¿os habeis encontrado otros vosotros? Venga, duro con ellos en los comentarios.

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