Hoy os voy a explicar una forma de proceder que es contraria a lo habitual. Parece que lo lógico en la gestión empresarial sea pensar hacia dónde ir, la estrategia a seguir, y después buscar a las personas adecuadas para llevarla a cabo, o dentro o fuera de la organización. Pensareis que esto es lo habitual en los lideres de nivel 5, aquellos que hacen grandes empresas, pero no es así.

Los líderes de nivel 5 primero buscan a las mejores piezas, las personas adecuadas, y luego deciden hacia donde van a llevar a la empresa o sus departamentos basándose en sus habilidades. Por lo tanto, el quién es antes que el qué. Estos líderes basan su estrategia de contratación en tres verdades:

  • Si empiezas con el quién, y no con el qué, es mucho más fácil que te puedas adaptar a los cambios que se producen en tu entorno. El mundo cambia, y si tu estrategia está equivocada, como tienes gente buena, puedes reconducirla.
  • Habitualmente, la gente adecuada es mucho más fácil de motivar.
  • Si tú estás rodeado de gente mala, da igual que tengas la mejor estrategia del mundo, que fracasarás estrepitosamente. Visiones espectaculares no se pueden llevar a cabo sin personas competentes.

Tenéis que ser rigurosos en la gestión de las personas de vuestro equipo. Podéis seguir estas tres reglas:

  • Si no lo tenéis claro, no contratéis a una persona, seguid buscando. La idea de quedarse con lo menos malo porque no hay nada mejor, no es válida. Pensad que una compañía no puede mejorar sus habilidades más rápido que lo que mejora el nivel de las personas que trabajan en ella. Una empresa por ejemplo, no puede mejorar sus ventas consistentemente más rápido que su habilidad para contratar a personas que implementen, que lleven a cabo, que produzcan o comercialicen, ese incremento.
  • Si tenéis que cambiar cosas, cambiarlas cuanto antes. En el momento que sentís que tenéis que estar encima de lo que hace una persona, ya es demasiado tarde. Las personas competentes no necesitan ser dirigidas, si necesitan consejo, guía, liderazgo, pero no dirección. Todo el mundo se merece una o dos oportunidades, pero tampoco hay que darle muchas más. Otro error es montar sistemas para compensar los defectos de la gente. Es francamente desmotivador hacer que la gente valida tenga que solucionar los errores de los no válidos.
  • Las mejores personas las tenéis que usar para las oportunidades, no para los problemas. Obviamente si ponéis al frente de un problema a una persona muy válida, esta solucionará el problema, y conseguiréis buenos resultados. Pero lo que realmente os hace crecer, lo que os hace conseguir vuestros objetivos, no son los problemas, sino las oportunidades, por lo que es mejor poner en ellos a las mejores piezas.

Ampliación: mi amigo Jorge me ha comentado que la primera parte es difícil de cumplir, hablo de lo de primero contratar y después pensarse hacia donde ir. Aqui hablamos de funciones, por supuesto que todas las empresas necesitan unas funciones básicas, pero realmente para esas funciones básicas no necesitas a las mejores piezas. Hablo de tener gente buena, adaptable, inteligente, que pueda analizar y ayudar al lider a decidir hacia donde se ha de ir.

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