Entradas anteriores: los primeros 90 días.

Seguimos con la serie sobre cambios de trabajo. Cuando cambiamos, nos damos cuenta de todo lo que tenemos que aprender de la nueva empresa. Hay tanta información por absorber que es muy difícil saber en qué centrarnos, por lo que nos podemos perder cosas importantes. Imaginaros si os pasa como a mí, que entré en un proyecto de cambio de sistema de información que abarcaba absolutamente toda la organización. Lo más fácil en mi caso hubiera sido centrarme nada mas en la parte tecnológica de mi trabajo, pero eso no me hubiera dado conocimientos suficientes, y seguro que me hubiera perdido el conocimiento por ejemplo de la cultura de la empresa.

Por desgracia, muy pocos hemos recibido formación en organización, la parte que nos enseña a diagnosticar sistemáticamente una empresa, y eso no ayuda demasiado. Hemos de aprender sobre la marcha y estar atentos a no dejarnos cosas en el tintero. Y no os penséis que si entráis en una empresa para hacer cambios radicales -en mi caso es así- no tenéis que aprender la cultura de la empresa, o sus valores. Olvidar eso y pensar que lo sabemos ya todo, o que como lo hemos de cambiar no importa, es el preludio de un fracaso en el nuevo lugar. Por ejemplo, de las primeras cosas que pensé que se podrían hacer en mi empresa es externalizar los servidores web a un hosting externo, y esto lo decidí simplemente comparando el coste del hosting con el coste de las comunicaciones que se están pagando en estos momentos. Fue una decisión meramente económica, que no tenía en cuenta la idiosincrasia de la empresa y su cultura, centralizada y celosa de su información, y analizando esta me di cuenta de que esto sería un cambio demasiado importante para llevarse a cabo en estos momentos, quizás más adelante lo pueda plantear, pero tengo que cambiar aún muchas cosas.

Lo primero que tenemos que hacer es definir nuestras necesidades de aprendizaje. Lo mejor es hacerlo antes de entrar en el nuevo trabajo. Se trata de definir nuestras prioridades, y al final se convierte en una serie de preguntas que nos han de ayudar a ver hacia donde hemos de profundizar. Con esto conseguirás conocer en el menor tiempo posible que es lo que hay y porque es así.

No os engañéis, la información “oficial” no es suficiente. Llamo información oficial a aquella que se consigue por los conductos habituales, como puede ser la financiera, de operaciones, estadística, planes estratégicos, informes de ISO9000, folletos comerciales, etc. Necesitáis otro tipo de información, como puede ser la estrategia de la organización (no confundir con los planes estratégicos, algo mas externo), o por ejemplo las capacidades técnicas, cultura y política empresarial, o la forma de proceder en según qué circunstancias. La única manera de conocer esto es hablar con las personas de dentro de la organización que entiendan que vosotros necesitáis esa información. Identificar a las fuentes adecuadas es muy importante en esta primera fase de vuestro trabajo, ya que os hará aprender de manera más eficiente y completa.

Una vez tengáis claro qué necesitáis saber y donde lo podéis encontrar, tenéis que pensar de qué manera lo podéis aprender lo más rápidamente posible. En el libro the first 90 days nos proponen que nos reunamos con las personas directas por encima de nosotros y por debajo y les hagamos estas cinco preguntas:

  • ¿Qué retos tiene o tendrá la empresa en el futuro inmediato?
  • ¿Por qué la empresa va tener que afrontar estos retos?
  • ¿Cuáles son las oportunidades de crecimiento de la organización?
  • ¿Qué se necesita para explotar estas oportunidades?
  • ¿En qué te enfocarías si estuvieses en mi lugar?

Yo creo que no hace falta que preguntéis de manera formal estas cinco cosas, sino en conversaciones informales podéis ir obteniendo esta información.

La verdad es que conocer esta información de antemano nos ayudaría mucho a decidir si nos cambiamos o no de empresa, ¿verdad? Lo ideal sería hacer como mi amigo Iñigo, que antes de anunciar a su empresa actual un cambio de trabajo, aprovecho unos días de fiesta para probar en la nueva empresa a ver qué tal, y se dio cuenta de que el allí no pegaba, por lo que decidió no dar el paso.

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