El libro de esta semana es corporate agility. Está basado en un estudio que se hizo en Estados Unidos a líderes de empresas bastante grandes para intentar descubrir como las nuevas tecnologías, los cambios en el mundo y la globalización influían en cómo la gente trabajaba, pero sobre todo como iban a trabajar, en lo que ya se llama la era de la información. La verdad es que es un libro de empresas grandes, muy americano. Pero algunas cosas se pueden aplicar a nuestras latitudes y nuestras empresas, pocas de todas maneras, ya que no todos trabajamos en Cisco, HP, IBM, etc.

Hay un punto que me ha gustado, y es el de atraer y mantener el talento. En el libro consideran que esto será uno de los retos de las empresas en el futuro, ya que no hay suficiente talento humano para cubrir las necesidades de los negocios. Yo ya había hablado de que las empresas son como las personas que las forman. Las empresas han de entender que la calidad de vida de sus empleados es tan importante como la maquinaria que produce sus bienes. Las personas quieren más que simplemente trabajar por un salario, y si además son empelados cualificados, no les gusta que les estén diciendo lo que han de hacer constantemente. Además la empresa les ha de ofrecer oportunidades para que los que quieran satisfagan su necesidad de crecimiento.

Otro que también es interesante es el de la innovación. En el libro plantean que las empresas han de institucionalizar la innovación. Pero no solo se trata de innovar con los productos o servicios, sino con los procesos para promover la renovación del negocio. Aquí la tecnología también puede ayudar muchísimo, por ejemplo con herramientas de colaboración. También se puede promover la innovación cambiando los lugares de trabajo. Está demostrado que los puestos de trabajo angostos y muy compartimentalizados son un impedimento para que la creatividad se muestre. Los espacios abiertos, iluminados y diáfanos aumentan la energía y dan ese sentido de comunidad que tanto ayuda a la creatividad.

Ampliemos un poco mas como creen en el libro que han de ser los espacios de trabajo. Las características principales han de ser:

  • Coherencia en el espacio. Se han de acomodar las necesidades funcionales de los trabajadores y de las tareas que han de llevar a cabo, sin comprometer su privacidad, acceso a la luz natural, y espacio vital.
  • Espacios sanos. Sin olores, bien ventilados, buena luz, y sobre todo, sin ruidos, tan habituales en los departamentos de informática por ejemplo.
  • Flexibilidad. Los espacios han de ser adaptables, para cubrir los cambios organizativos o de procesos de trabajo. Y se han de poder cambiar de una manera rápida y sin demasiado esfuerzo. Hay que tener cuidado por ejemplo con el cableado, que muchas veces impide este tipo de movimientos.
  • Confort. La climatización ha de ser la adecuada, y ha de ser configurable por los trabajadores. Lo mismo aplica para la luz. La ergonomía es importante, ya que el trabajo con ordenadores es una constante.
  • Conectividad. La comunicación ha de ser completa, se ha de poder acceder de manera simultánea a todas las fuentes que sean necesarias para el trabajo de cada persona. Incluso si es necesario, se han de montar sistemas de videoconferencia.
  • Fiabilidad. Los equipos han de ser de calidad. Y se han de montar sistemas de backup por si fallan. Por ejemplo, sistemas de alimentación ininterrumpida en caso de corte de luz.
  • Personalidad. Los espacios de trabajo han de tener un carácter diferenciado, buena imagen, e identidad, para que los empleados tengan ese sentimiento de pertenecer a algo diferente. Los colores son muy importantes, la calidad de los acabados, el diseño, son factores que pueden ayudar a que vuestros equipos tengan ese sentido de pertenencia que tanto hace falta en las organizaciones.

En el libro también hablan de trabajo desde casa, algo que en nuestras empresas de estas latitudes francamente cuesta de implementar. Pero bueno, soñar cuesta poco dinero.

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