La verdad es que hace días que pensé en escribir sobre esta cuestión, y algunos acontecimientos personales me lo han recordado. Buscando por ahí encontré una web que tiene un artículo que habla del tema.

Aquí me pongo yo el primero. Ya hace mucho tiempo que pienso que el tener éxito en las cosas que hacemos nos hace tener una venda en los ojos ante las cosas nuevas, y nos resistimos al cambio. El creer en nosotros mismos nos hace triunfar, pero ese éxito nos dificulta el cambio. Todos podemos ser mejores si nos paramos a mirar bien, y el entender que los líderes exitosos son muy reacios a los cambios nos puede ayudar a hacer los cambios que se tienen que hacer para aun ser más exitosos.

Muchas veces, en un proyecto tenemos tendencia a sobreestimar nuestra contribución a él, a creer que somos mejores que nuestros colegas, o a desestimar costes ocultos de este para acrecentar nuestra contribución. Pero muchas de nuestras desilusiones pueden venir dadas por nuestra asociación con el éxito, no el fracaso, ya que como nos sentimos reforzados por nuestros éxitos pasados creemos que el futuro nos depara aun más éxitos.

Y aunque nuestras desilusiones nos ayudan a estar alerta y a superarnos, nos pueden hacer difícil el cambio. De hecho, cuando los otros nos sugieren que hemos de cambiar, entramos en un proceso de tres fases: primero pensamos que la otra persona está mal informada, y que no tiene ni idea de que habla, ya que nosotros ya lo hacemos bien y no necesitamos modificar nada; cuando nos empezamos a dar cuenta de que quizás la otra persona tiene razón, lo infravaloramos, o sea, si, tiene razón, pero tampoco es para tanto lo que nos dice, porque nosotros somos gente de éxito; y finalmente atacamos a la persona, ya que como una persona como esa nos puede dar consejos a nosotros, que tenemos siempre éxito.

Estas son algunas de nuestras respuestas a lo que no queremos oír, que unido a las interpretaciones positivas que las personas otorgamos a nuestros éxitos pasados, lo bien que lo hemos hecho para ser más exitosos -por supuesto, la suerte nunca es un factor-, lo convencidos que estamos de que seguiremos teniendo éxito, y nuestra creencia de que controlamos lo que pasa, aquí tenemos un cocktail increíble de resistencia al cambio.

Bueno, y ¿Cómo tenemos que ejecutar los cambios que son necesarios? Se trata de escoger alguno de nuestros comportamientos poco atractivos, y preguntarnos si seguimos con ellos porque pensamos que están asociados a éxitos anteriores, o sea, gracias a ellos hemos conseguido triunfar en el pasado. Pero parémonos a pensar si este comportamiento nos va a ayudar a triunfar en el momento actual. Controlar la desilusión del éxito requiere vigilancia continua, y preguntarnos constantemente si los comportamientos nos van a ayudar en el momento actual.

Como siempre, es muy importante preguntar a la gente como podemos mejorar, que es lo que no les gusta de nosotros. Por supuesto, hemos de vencer la resistencia a creer que lo que nos dicen sea cierto. Dadles el beneficio de la duda y pensad si a lo mejor tienen razón.

También tenemos que tener claro que solo cambiaremos si queremos cambiar. La motivación para cambiar ha de salir de dentro de nosotros. Creo que todos tenemos muchas cosas que mejorar -yo el primero- y la intención es importante.

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