No puedo negar que me gusta mucho la cultura norteamericana. Si tuviera que cambiar de país porque no pudiera vivir en España, sin ningún tipo de duda escogería Estados Unidos. Ese carácter individual, ese cada uno ir a su bola, pero esa amabilidad, educación, civismo, hospitalidad… Si, ya sé que hay muchísimas cosas que no son buenas de la cultura norteamericana, pero no puedo negar que es un país que me gusta.

El libro de hoy, the age of turbulence: adventures in a new world, ha sido escrito por Alan Greenspan, el que durante casi 20 años fue el presidente de la Reserva Federal de USA, uno de los tres cargos más importantes que un economista -los otros dos son Council of Economic Advisers y la Secretaría del Tesoro- puede tener en Washington. Y ya sabéis la influencia que tiene la economía de Estados Unidos en la economía mundial, por lo tanto este hombre dominó durante este tiempo los devenires del dinero a lo largo del globo.

Todos tenemos tendencia a medir nuestras cosas a partir de una fecha, como un punto de inflexión, si algo ha pasado antes o después de esa fecha. Hoy por ejemplo, mi amigo Carles hablaba de que el todo lo mide a partir de su estancia en Canadá en el 1994. Alan Greenspan, y casi todos los estadounidenses, todo lo miden a partir del 11 de Septiembre del 2001. Este hombre consiguió que no se desplomase el sistema financiero de los Estados Unidos -y por supuesto el del mundo-.

Comenta que los dos presidentes más inteligentes con los que ha trabajado en Washington -trabajó con 6 presidentes- son Richard Nixon y Bill Clinton. De Nixon comenta que él le vio un lado oscuro y no se implicó demasiado en su mandato, y como la historia acabó demostrando, si que tenía un lado muy oscuro. Lo de Clinton, no es la primera vez que lo oigo. Está claro que debía ser muy inteligente, pero a veces no lo demostró.

También habla del Black Monday. El 19 de octubre de 1987 el mercado de valores mundial tuvo su caída más importante de la historia. El, ni todos los analistas del momento, encuentran explicación para esta caída, solo la naturaleza humana, que hizo que los inversores se vieran imbuidos de un pánico irracional que hizo que vendieran acciones sin tener en cuenta si tenía o no sentido financiero.

Por supuesto, habla del futuro y de cómo él cree que será la economía en el 2030. Hay un tema en el que no tienen duda, y es en su creencia en el libre mercado. Se opone frontalmente al concepto de economía centralizada en la que esta está en manos del mercado. Pone como ejemplo las dos alemanias después de la segunda guerra mundial, y como la del este fue un auténtico desastre. Y por supuesto habla de Rusia y el fracaso del Comunismo. Cree que los mercados han de fluir de forma natural, e incluso critica el proteccionismo que a veces aplica el gobierno de Estados Unidos en su economía.

En definitiva, un libro interesante si os gusta saber de la historia reciente de los Estados Unidos.

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