Fantástico libro el de esta semana, the complexity crisis, el cual me ha ayudado a entender lo que hace que una empresa que ha estado creciendo un tiempo puede dejar de hacerlo e incluso tener muchos problemas, algo que puede parecer contradictorio. En la búsqueda de crecimientos mantenidos, las compañías pueden caer en una crisis que ellas mismas provocan, producida por la creación continua de nuevos productos, clientes, mercados, proveedores, servicios y sedes, a costa de incrementar muchísimo la complejidad de la empresa, que acaba destruyendo los frutos de su labor.

Pero cuidado, esto no significa que no tengamos que innovar. Las compañías deben crear nuevos productos para competir, pero cuantos han de ser, y como se desarrollan, introducen y retiran marca la diferencia. Las organizaciones sienten la necesidad de crear nuevos productos, pero por ejemplo muchas veces no hay procedimientos para evaluar y descartar los que son improductivos u obsoletos.

Por ejemplo, algo que nos ha de llamar la atención es que si crecemos en ventas -la parte de arriba de una cuenta de resultado- también deberíamos crecer en beneficios -la parte de abajo-. Por desgracia, los sistemas contables actuales no nos ayudan a identificar los costes del incremento de la complejidad hasta que es demasiado tarde, porque esta se distribuye en muchos conceptos en la cuenta de resultados, y porque los análisis habitualmente se hacen a final de periodo, cuando se tiene toda la información.

¿Qué se puede hacer? Por supuesto ser muy críticos. Hemos de purgar los artículos que tengan poco margen, poco volumen y que sean innecesarios ya que hay otros que los substituyen. Hemos de abandonar a los clientes que no nos aportan nada. Hemos de trabajar con los procedimientos para eliminar formas de trabajar complicadas. Por supuesto hemos de mejoras nuestros sistemas informáticos. Y muy importante, hemos de desarrollar un sistema de control de costes que nos permita controlar la complejidad, controlar todos los factores que por ejemplo influyen en la creación de un nuevo producto, y predecirla antes de que llegue la cuenta de resultados y los beneficios no sean los que esperamos. Pero cuidado, no hemos de hacer que el medir la complejidad sea una tarea compleja, porque entonces tendríamos la pescadilla que se muerde la cola.

Peter Drucker escribió que es crítico tener claro hacia donde tenemos que ir, la estrategia a seguir. Las empresas que intentan perseguir muchas ideas solo están alimentando la complejidad, incrementando su nivel de trabajo para conseguir todas estas metas varias, y seguro que están disminuyendo sus beneficios. Lo más complejo de la innovación es tener claro que ideas son las buenas, y por supuesto llevarlas a cabo y comercializarlas de una manera eficiente.

Un ejemplo práctico de a dónde nos lleva la complejidad se puede ver en el control de calidad -gracias amigo Jordi por darme la inspiración-. Una de las principales tareas del control de calidad es la reducción de la variabilidad. En la producción típica, sobre todo en el caso de creación de materiales mediante maquinaria, las variaciones de, por ejemplo, las dimensiones -el tamaño- de los elementos producidos son habituales. Mientras lo producido esté dentro de una tolerancia se aceptan como buenas y se pueden usar. Pero cuando el proceso varía mucho, puede pasar que algunos materiales producidos se salgan de tolerancia y se consideran no conformes. Un proceso es mucho más fácil de controlar que muchos. Cuando una compañía usa muchos procesos o proveedores que intentan todos ellos conseguir la misma dimensión, esta multiplicidad añade nueva variabilidad, y por supuesto las posibilidades de salirse de las tolerancias son evidentes.

Otro ejemplo puede ser el de las previsiones de venta. Cuantos más elementos se tengan que predecir, más fácil que se produzcan errores. Cuantos más mercados se tengan que predecir, más errores. Cuantas más personas tengan que intervenir en el proceso, más errores. Cuantos más clientes tengamos que predecir, mas errores.

El libro da algunas métricas para la complejidad, muchos ejemplos de lo que han hecho empresas para solucionar este problema, y algunas estrategias para controlarla y predecirla. Seguramente haré alguna otra entrada la semana que viene para ampliar el tema, ya que creo que vale la pena.

Lectura altamente recomendable para los que queréis hacer que vuestra empresa crezca o queréis entender porque algunos crecimientos no son correctos.