El propósito de las revisiones anuales de objetivos es mejorar el desarrollo del trabajo de las personas, y proveer de información para las promociones, los cambios de departamento, los incrementos de sueldo y cobro de bonus, y porque no, para cesar a personas en su cargo. Esto es lo que dicen lo libros de recursos humanos sobre el tema.

La verdad es que últimamente he leido mucho sobre el fracaso de su función si se implementa mal. Como muestra, os enlazo un artículo de Kent Blumberg, el libro hard facts, que creo que es excelente, otro de Bob Sutton, y también leí algo del tema en el blog de Marshall Goldsmith, pero la verdad es que no he sido capaz de encontrar donde. Lo que aquí se dice es que por desgracia la forma como se implementan estas revisiones no ayuda nada, sino todo lo contrario, a que las personas en el siguiente periodo se esfuercen en hacer mejor las cosas. Quiero decir, en vez de motivar, desmotivan. Las personas llegan a su evaluación una vez al año, para encontrase con el jarro de agua fría de que no han cumplido, y eso las desmotiva para el siguiente periodo.

La verdad es que yo puedo conseguir todos los objetivos que se me marcan en un año, y no haber sido para nada efectivo. Todos sabemos que muchas veces la suerte influye en la consecución de las cosas, o incluso podemos mentir para llegar. También puede pasar que hayamos trabajado duro y no hayamos conseguido nuestros números, porque están en función de factores sobre los que no podemos influir.

Es importante no dejar la evaluación para el final de año, sino ir haciendo seguimientos más a menudo para ver desviaciones e intentar corregirlas. Con eso las personas pueden esforzarse antes, y no encontrarse con el problema cuando ya no tiene solución. Y se pueden discutir las barreras que la persona se encuentra para conseguir sus objetivos, y evaluar si son causa de problemas en el sistema -la mayoría de las veces- o de la persona. Seguramente si solucionamos los problemas del sistema, toda la organización funcionará mejor.

Pero cuidado, no estoy diciendo que no se tengan que realizar las revisiones anuales de objetivos. Creo que son un muy buen sistema de hacer que la organización vaya hacia donde queremos que vaya, siempre que los objetivos estén bien definidos y nos lleven hacia ese camino, y de premiar a las personas que hacen que la empresa crezca de la manera que nosotros queremos. Estas revisiones han de formar parte de algo mucho más grande, para conseguir el desarrollo del trabajador dentro de la organización, y por supuesto para aumentar el crecimiento de la organización. Si llegamos a la evaluación anual y el trabajador se sorprende de lo que le decimos, es que no hemos actuado bien durante todo el periodo.

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