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El conflicto es inevitable. Y además es muy bueno para el intercambio de ideas. Muchas veces como líderes intentamos evitar los conflictos en las reuniones, evitamos la pasión de la confrontación, para no herir las sensibilidades de nadie. Y para que haya harmonía, las ideas se cortan, y muchas veces los problemas que se podrían haber resuelto con un intercambio productivo de ideas se quedan sin solucionar.

Todos queremos que haya harmonía, esto está claro. Los conflictos internos son malos para la organización. Aquí estoy hablando de ese conflicto productivo de varias personas con diferentes puntos de vista que se respetan mutualmente y que discuten aportando lo que saben. Si cortamos este tipo de interacciones nos estaremos perdiendo buenas ideas, seguro. Y tendremos que tomar decisiones nosotros solos, sin la información adecuada.

Los conflictos productivos son muy beneficiosos. Cuando todas las personas enseñan sus cartas, la organización tiene una visión clara de que es lo que se ha de hacer, y que puede aportar cada persona para conseguir ese objetivo. Y una vez tenemos claras todas las opiniones, es más fácil tomar decisiones. Estas solo se pueden obtener cuando tenemos en cuenta todas las ideas y perspectivas. Tu equipo puede contribuir mucho más si les dejáis expresarse con libertad. Cuanto más feedback tengamos, mas fácil es que lleguemos a una solución optima.

Pensad que las reuniones placenteras, donde los conflictos se evitan, y las opiniones se esconden debajo de la mesa, solo ponen a la organización en pausa. Hay armonía, pero no se progresa.

En definitiva, permitid, e incluso incentivar, los debates en vuestro equipo. Todas las ideas se han de tener en cuenta y se han de discutir. Esto nos ayuda a definir los objetivos y a tomar buenas decisiones.

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