Ayer asistí a un curso sobre aspectos legales de mi trabajo. Hablo de la faceta informática de mi trabajo. Y la verdad es que me ha aclarado muchos temas de los que nunca me paro a pensar. Al final, nuestro trabajo es creativo, pero no es como cuando se hace una escultura, en la que hay algo físico. Los ceros y unos, que a nosotros nos parecen tan reales, no lo son para todo el mundo.

¿Sabéis que todos los desarrollos que hagáis, mientras estéis bajo contrato laboral de vuestra empresa, son de la empresa? Si os pagan una nómina, la empresa puede ceder, vender, cobrar, o hacer lo que quiera con vuestro trabajo. Hasta aquí todo correcto, es lo que yo me esperaba.

Pero, ¿Sabéis que si vosotros contratáis a una empresa para que os haga un desarrollo, este desarrollo es de la empresa contratada, aunque hayáis pagado por él con una factura? Pues yo no lo sabía, estaba convencido de que era de la empresa contratante. Ha de haber un contrato que diga explícitamente que la empresa de servicios os cede los derechos de explotación de ese software, o incluso de comercialización. Y con esto adquirís los derechos necesarios para al menos poderlo usar, pero nunca será vuestro.

Y, ¿Si sois freelance y trabajáis para una empresa, lo que hacéis de quién es? Pues como antes, es vuestro. La empresa contratante os ha de hacer firmar un contrato de cesión o explotación.

O sea, ya veis que las licencias, ese rollo legal que nunca nos leemos, tiene más importancia de lo que parece, ya que sin ello, y si nos atenemos a la legalidad, no podríamos usar nada del software que compramos.

Jordi, con la cantidad de programas que tú has hecho como freelance para mí cuando trabajábamos juntos, y convencidos de que todo era de la empresa. Lo que son las cosas. Animo.

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