Entradas anteriores: yo soy el mejor y lo sé hacer todo, evitar los conflictos a toda costa, asegurarse que siempre hacemos lo correcto, preferir ser popular a hacer cumplir las responsabilidades.

He dejado para lo último la tendencia más difícil de enmendar. Muchas veces, demasiadas veces, estamos más preocupados con nuestra carrera que en conseguir resultados para nuestra empresa. Y no nos damos cuenta que realmente nuestra carrera se verá fortalecida si conseguimos resultados, y cuanto más grandes mejor. Aunque nos hemos de sentir orgullosos de lo que hemos conseguido, no hemos te perder de vista que nos han puesto en posiciones de responsabilidad para conseguir resultados para la compañía.

Muchas veces pensamos o decimos que el mejor día de nuestra vida laboral es el que nos han comunicado un ascenso, o nos han asignado como gerentes de un proyecto. Pero imaginaros si el Presidente del Gobierno dijera que el día más feliz de su vida fue el de ser elegido como presidente, cuando realmente lo hemos puesto allí para que dé resultados, por lo que el mejor día de su vida debería ser el de obtener esos resultados.

Y otro problema derivado es que muchas veces podemos tener la tentación de hacer aquello que haga aumentar nuestro estatus, aunque no sea lo mejor para la compañía en ese momento. Y algo que también se da mucho, esos líderes que premian a las personas de su equipo que contribuyen a aumentar su ego -los comúnmente llamados pelotas-, con el consiguiente desprecio por aquellas personas que están realmente haciendo su trabajo.

Por lo tanto, nos hemos de enfocar hacia la consecución de resultados, no en nuestro estatus personal. Los líderes auténticos consideran un fracaso la no consecución de las metas marcadas. Si sus empresas o proyectos van hacia adelante, no se centran simplemente en conseguir el reconocimiento, sino en el siguiente reto, ya que obtienen más satisfacción consiguiendo resultados. Aunque también nos gustaría que alguna vez nos dijeran que lo hacemos bien, aunque no nos hemos de quedar solo con ese reconocimiento, sino con el resultado de nuestro trabajo.

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