Hace un rato hablaba con Mª Ángeles sobre el valor del tiempo, y en particular del tiempo que pasamos con la familia. Sobre todo hablábamos de comparar el valor del tiempo que empleamos en el horario laboral, y el que empleamos en el horario digamos personal, para hacer las mismas cosas. Esto es muy habitual en la gente -yo soy el primero- tiene la suerte de trabajar en algo que considera su hobby. Tradicionalmente se ha dicho que te has de dejar el trabajo en el trabajo, y olvidarte cuando sales de allí, pero, ¿qué pasa en estos casos? Para mí, muchas de las cosas que hago en casa no son trabajo, pero por supuesto se pueden utilizar en mi puesto de empleo. Es el problema de que trabajes en algo que es tu hobby.

El otro día hablaba con un amigo que me comentaba que él tiene programada su blackberry para que se desconecte a las 18:30, y así puede el desconectar del trabajo. Incluso tiene un móvil especial para el fin de semana. Parece que el trabajo esté reñido con el resto de nuestras vidas, que tenga que ser incompatible. Pero, ¿no pensáis que quizás algunas veces se pueden integrar? Y ¿no pensáis que eso quizás nos haga ser un mejor líder y una mejor persona? Pues este concepto tiene un nombre, total leadership, que me gustaría comentaros. Leí sobre él en el artículo be a better leader, have a richer life, de la HBR, que será también el título de un libro aun no publicado.

Total leadership es un concepto que abarca la palabra total, o sea la persona completa, y leadership, que conlleva crear cambios sostenibles que te beneficien a ti y a las personas o cosas que consideras más importantes en tu vida. Se trata de hacer pequeños experimentos que conjugan la vida profesional y la personal, y viendo como les afectan. Si la cosa no funciona, simplemente se deja; si funciona, es un triunfo. Pero siempre han de ir enfocados hacia lo que más os importa, para conseguir una mayor harmonía entre todos los factores de vuestra vida.

Podéis empezar el proceso pensando, escribiendo y comentando con las personas a vuestro alrededor, cuales son vuestros valores centrales, vuestra visión de liderazgo, y el nivel de alineamiento entre ellos, o sea, tenéis que clarificar que es importante para vosotros. No lo hagáis solos, ya que la visión externa es muy valiosa en este proceso, os ayuda a fijar vuestras ideas, os muestra posibles puntos de mejora, y os hace plantearos muchas cosas.

Luego tenéis que buscar a vuestras personas más importantes en todos los dominios de vuestra vida, y averiguar las expectativas que ellos tienen puestas en vosotros. Hablad con ellos, y os daréis cuenta que en muchos casos lo que estas personas esperan de vosotros no tiene absolutamente nada que ver con lo que vosotros pensáis que ha de ser. A veces será más, a veces será menos, a veces será diferente.

La mezcla de lo anterior os da ideas de puntos en los que podéis poner vuestro foco. Tenéis una visión clara de que es más importante, y un conocimiento más profundo de las personas a vuestro alrededor. Seguro que esto os va a das muchas oportunidades de hacer la vida mejor, no solo para vosotros, sino para las personas que son más importantes para vosotros.

A partir de aquí, podéis empezar con los experimentos, aplicándolos durante un periodo corto de tiempo, y viendo si funcionan. Lo mejor es empezar por cosas que vuestras personas importantes desean más, incluso más que vosotros mismos. Por ejemplo, en el trabajo, habitualmente las metas serán aprovechar nuevas oportunidades, reducir costes ocultos, o mejorar el entrono de trabajo; en casa pueden ser mejorar las relaciones con los seres queridos, o con la comunidad; y en el aspecto personal pueden ser mejoras en la salud o en la búsqueda de mayor sentido a la vida.

Muchas veces los experimentos abarcan varias facetas de vuestra vida. Por ejemplo, hacer ejercicio mejora tu salud, pero además te puede dar más energía en el trabajo y aumentar vuestra autoestima, que seguro que os hará ser mejores padres o compañeros. O por ejemplo correr con vuestro hijo crea lazos entre la salud y los seres queridos. El ver una película con la familia os relaja y crea esos lazos. O el trabajar un tema profesional con vuestra pareja produce una mejora en lo laboral y crea lazos en lo afectivo. Seguro que se os ocurren muchos ejemplos como este, siempre que tengáis una mente abierta a lo que es importante y a lo que es posible.

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