El título de este post es una traducción libre del concepto “leading from behind” que Nelson Mandela describió en su autobiografía y del que hoy voy a hablar, ya que pienso que los líderes del futuro van a tener que tener muy en cuenta esta forma de actuar. La idea me la dio un podcast que escuche de Linda Hill.

Lo que muchos entienden como un líder tradicional es aquel que está siempre delante, que toma muchas de las decisiones, dotado de una fuerte personalidad, y que hace que su equipo lo siga contra viento y marea, ya que es un visionario que empuja. No es que esto esté mal, de hecho, muchos de los logros en el mundo de los negocios en el pasado se han debido a líderes de este tipo.

Pero hoy vamos a hablar de otro tipo de líderes, más acordes con los tiempos que corren, en los que los trabajadores del conocimiento son los que dominan el mercado laboral. Hablo de aquellos líderes que, en contra de lo tradicional, creen que su labor principal es crear el contexto en el que otros van a poder liderar. O aquellos que van a permitir que las personas con talento de su equipo florezcan y puedan desarrollar todo su potencial a pleno rendimiento. Personas que no tienen problemas en liderar desde la sombra, y que no quieren quedarse con todos los méritos, sino que tienen muy claro que si hacen que todo su equipo funcione al 100%, conseguirán que su empresa funcione también al 100%.

Estamos en la era de la comunicación y de la colaboración, en el mundo de las relaciones. Por lo tanto, los líderes han de conseguir que las personas con talento no solo surjan, sino que puedan expresar ese talento de una manera abierta, y que sean escuchados. Un concepto que me ha gustado mucho es el de collective genius, o sea el conocimiento colectivo, que comprende todo ese conocimiento que se encuentra en las personas que trabajan a nuestro alrededor. Si hablamos de genio, pensamos habitualmente en una persona solitaria, con capacidades intelectuales, talentos o habilidades muy por encima de la media. Pero, ¿verdad que ningún genio puede desarrollar sus capacidades en el vacío? Por lo tanto, la clave de nuestra ventaja competitiva es la habilidad de los líderes de hacer que ese ingenio colectivo funcione a la perfección.

Al final, se trata de que todas las personas sean escuchadas, y todas las ideas sean tenidas en cuenta. Con esto, además de la mejora en resultado obvio, obtendremos uno que muchas veces se olvida, y es que las personas trabajarán porque su trabajo tiene un sentido, y eso les hace estar mucho más contentas. Y, aunque a veces es necesaria la individualidad, hemos de intentar no crear estrellas, sino que todo el mundo sienta que tiene su importancia.

No es fácil lo que propongo, ya que se trata de, en un grupo, cuidar las diferencias de cada uno de los componentes del equipo, pero también su identidad como equipo y sus metas. Promover la ayuda entre ellos, pero también la confrontación. Enfocarse en la mejora del rendimiento con lo que tenemos en este momento, pero también no perdiendo de vista las oportunidades para una futura formación y crecimiento. Y como no, balanceando la autoridad del líder con la autonomía de las personas del equipo.

La verdad es que me gusta mucho esta manera de pensar, e intento aplicarla en los equipos a los que dirijo. Aunque reconozco que no es fácil. Me siento mucho más identificado con un líder desde detrás. Pero bueno, no soy yo quien lo ha de decir.

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