Uno de los precios que se ha de pagar por liderar cualquier cosa es las críticas. Cuando notas que te pegan en la espalda, quiere decir que tú estás al frente. ¿No os habéis fijado que, por ejemplo en las carreras, nadie se fija en la gente que va en el pelotón? Todos nos fijamos en quien va delante, pero no tenemos en cuenta a todos aquellos que seguramente ya no van a ganar la carrera porque están muy retrasados. Y en posiciones de liderazgo pasa lo mismo, el líder recibe las críticas.

Si queréis ser unos buenos líderes, tenéis que aprender a aceptar las críticas. Si tenéis éxito, tendréis críticas, eso es un hecho, siempre habrá alguien que no estará satisfecho con alguna cosa que hayáis hecho. A mí me ha ayudado mucho algo que he leído en el libro Leadership Gold, un método basado en cuatro pasos que ahora os voy a explicar.

Lo primero, os tenéis que conocer a vosotros mismos. Cuando os critican, critican a vuestro trabajo, no os critican a vosotros. Tenéis que separar lo personal de lo profesional, y solo lo podréis conseguir cuando os conozcáis a vosotros mismos, vuestros puntos fuertes y vuestros puntos débiles, vuestro carácter y vuestras debilidades. Entonces sabréis distinguir muy fácilmente si la crítica es contra vosotros o contra vuestro trabajo.

Tenéis que estar abiertos al cambio. Cambiareis hacia mejor si estáis abiertos al cambio, por lo que debéis mantener una postura abierta, no estar a la defensiva, y ver si realmente lo que os están diciendo es cierto o no. Y no tengáis miedo a modificar vuestra postura para encontrar el buen camino. Si actuáis así, es muy probable que aprendáis cosas acerca de vosotros, mejoréis vuestra forma de liderar, y mantengáis las relaciones que tenéis con las personas de vuestro alrededor.

Tenéis que aceptaros como sois. Aceptar lo que somos y como somos es una prueba de madurez. Si estáis preocupados por lo que piensan los demás de vosotros, estáis indicando que tenéis más confianza en ellos que en vosotros mismos. La autoestima consiste en conocer y aceptar como somos, nuestras fortalezas y limitaciones, y no en las afirmaciones que otros hagan de nosotros.

Y evitar el egocentrismo. Como dice en el libro, os tenéis que olvidar de vosotros mismos, o como decimos por aquí, dejad de escucharos tanto. La gente que está segura de sí misma se olvida de ella para poderse concentrar en los otros, en lo que dicen, y en lo que sienten, y en la verdad de lo que nos están contando. Como líderes, tenemos que ser serios con nuestras responsabilidades, pero no es demasiado saludable tomarnos a nosotros mismos demasiado en serio.

Espero que esto os ayude a llevar mejor las críticas. A mí me ha ayudado.

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