Este va a ser la primera entrada de una serie sobre el tratamiento de la información en las organizaciones. Hablo del sentido más informático de la palabra -al final, nosotros somos los del departamento de Sistemas de Información-. Seguramente esto se aleja un poquito del tema de este blog, pero bueno, creo que vale la pena compartir mi punto de vista y mi experiencia. Realmente, de todo lo que he hecho en este mundillo, lo que más me ha gustado, y con diferencia, es el tratamiento de datos y su conversión en información.

Hoy voy a hablar de la diferencia entre datos e información. Todo esto viene a cuento de mi amigo Davide, que me pidió consejo hace unos días, ya que tenía que montar un sistema de información para un cliente suyo. Bueno, a decir verdad, se trataba más bien de un sistema que permitiese medir el progreso de una serie de mejoras que estaban realizando para esa empresa.

Todo esto nos llevó al debate típico de los datos y la información. La verdad es que durante todos los años que llevo metido en esto, me he cansado de ver datos arriba y abajo, informes de todas clases, muchos de ellos kilométricos, verdaderos ladrillos de papel. Esto es lo que en ingles llaman “data pukes”, en traducción libre, vomitadas de datos. Cuidado, no critico este tipo de informes, seguramente son necesarios para muchas cosas, pero está claro que no para todo.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre datos e información? Mi opinión es que los datos no te muestran el contexto ni te permiten tomar decisiones. Incluso con las herramientas avanzadas de análisis de datos se tiende a realizar informes que contienen muchas tablas con cifras, e incluso te permiten navegar hasta la fuente de los datos, pero es muy difícil mirarlas y decir: esto es lo que hemos de hacer, por aquí hemos de ir, esto es lo que está mal, y esto realmente es información.

Muchas veces se habla de que la humanidad sufre un exceso de información. Yo creo que en las organizaciones realmente lo que se tiene actualmente es un exceso de datos, y los datos desorganizados aportan muy poco valor. Hay muchos sistemas -bases de datos, sistemas olap, sistemas bi- que intentan paliar este problema reagrupando, ordenando, relacionando los datos, pero aun con ellos muchas veces seguimos obteniendo datos, no información.

Por ejemplo, una cifra de facturación es un dato, pero si esta cifra la comparamos con la misma del año pasado, o con la previsión anual, o con el sector en el que estamos, o con la proyección anual, aquí ya damos información. Yo creo que hay mucho que decir en el ámbito de cómo convertir los datos en información. Desarrollaré un poco más el tema en el blog, sobre todo centrado en la creación de cuadros de control integral. Hablaré de tipos de cuadros de control, de cómo presentar la información, de los típicos errores que se producen al crearlos, y de lo que la persona que los mira puede necesitar.

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