Hoy iba a continuar escribiendo sobre datos e información, pero leyendo la edición online del New York Times he encontrado el artículo if you’re open to growth, you tend to grow, y no he resistido la tentación de hablar de él.

El artículo nos hace la pregunta ¿porqué algunas personas alcanzan todo su potencial creativo en la empresa, y en cambio otras con un talento similar no lo consiguen? La autora, Carol Dweck, considera que la clave está en cómo cada uno de nosotros vemos la inteligencia y el talento. Los que creen que han nacido con todo lo que se puede desear en esos temas, tendrán lo que ella llama un “pensamiento fijo”; en cambio, los que creen que sus habilidades se pueden mejorar en el tiempo, trabajando duro y aprendiendo constantemente, poseen un “pensamiento incremental”. A ver si adivináis quienes van a ser más innovadores con el paso del tiempo.

Las personas que creen en el poder de su propio talento tienen tendencia a no explotar al máximo su potencial porqué están demasiado preocupados en parecer listos y no cometer errores, ya que los ven como una mancha en su expediente. Pero las personas que creen que el talento puede ser desarrollado son las que realmente no solo no tienen miedo a cometer errores, sino que aprenden de ellos. Estas personas ven cada nuevo proyecto, cada reto, como una manera de aprender más, de profundizar en lo que saben, o en lo que creen que saben.

También la idea, ampliamente extendida, de que para ser el mejor has de rodearte de los mejores talentos, de las personas más brillantes, no es lo más conveniente. Los que han sido identificados como genios intentan con todos los medios no perder ese estatus, por lo que muchas veces son reacios a los riesgos. Pero esto no quiere decir que no tengamos que contratar a personas con talento, lo mejor es buscar a personas con un buen equilibrio entre esto y la pasión por aprender, la necesidad de cambios, la búsqueda de nuevos retos.

Pero, ¿es posible cambiar de un “pensamiento fijo” a uno en crecimiento? La autora comenta que ciertamente sí, pero que no es fácil, ya que no es trivial luchar contra nuestro ego.

 

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