Ya os comenté hace unos días lo que yo creo que es la diferencia entre datos e información. Hoy voy a comentar una de las muchas maneras en que unos se convierten en la otra, la que más me gusta a mí, y es usando lo que en ingles se conoce como dashboards, y por estas latitudes como cuadros de mando.

Realmente, cuando pensamos en cuadros de mando, nos viene a la cabeza el de nuestro coche o el de un avión, con diales que indican la gasolina, la velocidad, y luces de todas clases que nos marcan situaciones puntuales. Esto es fantástico para nosotros cuando conducimos, ya que nos dice que está pasando en el momento. Pero si pensamos en su utilidad en una empresa manteniendo el mismo formato, nos damos cuenta de que no es adecuada, ya que son ineficientes presentando información, y no nos dan algo muy importante, el contexto. Por ejemplo, no nos muestran tendencias, ni medias, ni comparativas. Y además nos distraen con colores y gráficos bonitos, sin darnos información útil. Son simplemente datos puntuales.

Pero un cuadro de mando empresarial no es una colección de diales que replican a los que tenemos en el coche, es algo más. Se trata de la combinación eficiente de un número adecuado de tablas y gráficos, bien diseñados y escogidos, mostrados en un soporte adecuado para que nos muestren mucha información en un espacio reducido, y por supuesto, información que nos sea necesaria. No hablamos de que sea bonito, sino de que sea práctico.

El objetivo de un cuadro de mandos es mostrar de manera rápida y clara como la organización, o una parte de ella, está funcionando, y las razones de su correcto o incorrecto funcionamiento. Ejemplos de la información que se puede mostrar hay muchísimos, en todos los ámbitos de la empresa. La última aplicación que yo he realizado es para medir el progreso en un proyecto informático, partimos de los datos de un Microsoft Project y los convertimos en información en forma de indicadores de retraso o adelanto con respecto a la planificación que nos permite enfocarnos allí donde vamos peor.

Fijaros que hay mucha psicología cognitiva y del funcionamiento de la visión que ha de intervenir en la creación de estos sistemas, no se trata solo de convertir un conjunto de datos en unas métricas, sino que además los hemos de presentar adecuadamente para que nos provoquen el resultado necesario. Una regla de oro es la simplicidad, los programas actuales poseen multitud de opciones de presentación, pero ¿son necesarias, o simplemente son bonitas? Muchísimos dashboards fallan justamente porque están mal planteados, el éxito de estos como medio de comunicación es fruto de su diseño, de una forma de mostrar la información que habla clara y rápidamente.

Incluso los colores son importantes, por ejemplo, 123.345, 345.567, 567.789, aquí tenemos un sistema de semáforo para indicar las cantidades que están bien, regular o mal, pero fijaros que la roja y verde se ven bastante peor que la amarilla.

En las siguientes entradas segmentaremos los cuadros de control en función de la información que se muestra, y continuaremos con la forma adecuada de presentar cada uno de ellos.

Anuncios