Estos días he estado bastante fuera de circulación, he tenido algunos problemillas que no me han dejado publicar nada, y de hecho, casi ni estar conectado más que lo imprescindible. Pero bueno, estoy en camino de poner orden en mi vida, y de recuperar los buenos hábitos.

Hoy me gustaría hablar de la perfección. O mejor dicho, de la búsqueda y consecución de la perfección. ¿Dónde están los límites entre el trabajo bien hecho y el trabajo perfecto? Muchas veces nos cuesta parar de revisar ese programa de ordenador, esa entrada en el blog, esa presentación de Powerpoint. Esto de ser tan perfeccionistas es realmente un problema. Pero, ¿realmente es necesaria tanta perfección? ¿Las personas que vean nuestro trabajo la van a apreciar? Yo creo que muchas veces no.

Normalmente cuesta un tiempo llegar a algo que es suficientemente bueno, aceptable para la mayoría. Pero a partir de ahí, el tiempo que usamos no es proporcional a las ganancias obtenidas. Quiero decir que nos cuesta tiempo y obtenemos muy pocas diferencias con lo que ya teníamos.

Pero cuidado, no quiero decir con esto que no debamos hacer las cosas bien. Creo que la clave está en saber cuando realmente hemos de ser absolutamente perfeccionistas y cuando simplemente hemos de hacer un buen trabajo. Os podría dar muchos ejemplos, pero me quedaré con dos, un cirujano que opera a corazón abierto ha de ser absolutamente perfeccionista, un diseñador de frenos para el coche ha de ser absolutamente perfeccionista.

Es fundamental cuando nos pongamos a hacer algo, que tengamos claro con que nos conformamos, o mejor aún con que se conforma la gente para la que estamos haciendo el trabajo. Comparemos en nuestra mente la perfección con lo bueno. Un ejemplo que me ha encantado, que he leído en lifehack, es el de escribir un libro. A todos nos gustaría escribir un best seller, y ganar el premio nobel de literatura, pero realmente ya estaría muy bien si nuestro libro fuera publicado y vendiéramos unas miles de copias. Pero pararos a pensar que hay muchas cosas comunes entre los dos objetivos, hemos de encontrar una idea, escribir el libro, encontrar a alguien que nos lo quiera publicar, hacer marketing de él, entrevistas, conseguir que lo lean críticos y que hagan reseñas… Pero además obtener el nobel va a requerir aun mucho más, de entrada que nos nominen, y eso parece bastante irreal para la mayoría de los mortales.

Hemos de definir los estándares de lo que consideramos buen resultado, o hacer que nuestros superiores los definan claramente. Por ejemplo, para mí un buen trabajo es aquel que permite que mi empresa crezca sin tener que rehacer la mayoría del trabajo. Y siempre intento actuar con ese fin en mi mente. Al final, esto se convierte en un hábito, como lo es usar las formas normales al diseñar bases de datos, o tantas otras costumbres. Cada vez que tengáis la tentación de sobrepasar esos estándares que os hayáis puesto, preguntaros cuanto esfuerzo va a costar, y si realmente lo que vais a obtener lo vale.

Por último, nuestra búsqueda de la perfección absoluta es a causa de nuestro miedo a que nuestro trabajo sea rechazado, o al fracaso. Aumentar nuestra autoestima es un trabajo complejo, que requerirá otra entrada en el blog. Pero si conseguís habitualmente un resultado adecuado, veréis como acabareis consiguiendo la excelencia en vuestro desempeño.

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