Bueno, creo que a estas alturas nadie negará que estemos en tiempos de crisis. Solo hemos de escuchar las noticias para darnos cuenta de que esto va en serio, y que no se va a acabar de hoy para mañana, sino que vienen tiempos duros durante una larga temporada.

¿Qué respuesta hemos de dar a nuestro equipo en estos tiempos? Lo primero, no hemos de transmitir miedo. No podemos saber si esto acabará mañana o dentro de diez años, ni como nos va a acabar afectando, pero nunca hemos de mostrar pánico, porque esto hace que el equipo pierda su energía positiva, que seguro vamos a necesitar para pasar el mal momento.

Pero cuidado, con esto no quiero decir que debamos enmascarar el problema. El decir que todo va bien con una sonrisa falsa de oreja a oreja no es lo que nuestro equipo espera oír. Se trata de tener claras las amenazas, de que podemos prescindir, y que nos ayudará a pasar el mal momento y estar preparados para cuando vengan tiempos mejores, y sobre todo no quedarnos quietos viendo las cosas venir. La empresa ha de tener un plan realista. Y una vez lo tengamos, es cuando podemos empezar a infundir esperanza real en nuestro equipo, con dos mecanismos de los que muchas veces he hablado: transparencia y diferenciación.

No hace falta que os diga lo importante que es la transparencia. Casi todas las personas están más cómodas cuando saben hacia dónde va la empresa, y que papel representan en el camino y la situación final. Y por desgracia, aquí fallamos muchos, no somos capaces de dar las malas noticias de manera directa y sin dejarnos cosas. No podemos tener a la gente con información a medias de lo que está pasando, porque muchas veces lo que peligra es su sustento. Con esto perdemos la confianza de nuestro equipo. El único antídoto contra esto es estar disponible en todo momento, con todos los hechos, completos y precisos.

Y, ¿Por qué diferenciación? Normalmente en tiempos de crisis las empresas se repliegan en sí mismas y esperan que pase el mal momento. Ya había dicho anteriormente que eso podía no ser lo mejor. Las empresas inteligentes que se lo puedan permitir deberían aprovechar para posicionarse para el futuro, y eso significa muchas veces gastar dinero. No hemos de dejar parados los proyectos, y la empresa bajo mínimos, ya que eso nos hace perder fuelle, paraliza toda la empresa, y da un mensaje al equipo muy malo de cómo va a ser el mañana después de la crisis. No es lo mejor para infundir moral a las personas.

Está claro que todo lo que he comentado no es fácil. Las crisis, sean del tipo que sean, nos ponen a todos a prueba. Pero también nos obligan a agudizar el ingenio para salir de ellas. Hemos de substituir nuestro miedo por conocimiento, hemos de redoblar nuestra transparencia, y hemos de buscar la diferenciación, tanto hacia las personas como en nuestros proyectos. Como dice Jack Welch en un artículo de la revista BusinessWeek de mayo, seguramente no seremos capaces de decir a nuestro equipo cuando vamos a salir de la crisis, pero al menos los tendremos en marcha, motivados y preparados para cuando llegue ese momento.

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