Sobre esto debería haber escrito hace ya unos meses, pero entre una cosa y otra no he tenido la disposición mental para hacerlo. Aunque vistos los últimos acontecimientos de mi vida laboral, creo que viene muy a cuento.

Esta frase, y la filosofía que conlleva, me la enseño Jordi. Tuve la suerte de trabajar con él en mi anterior empresa, durante bastantes meses, hasta que una cruel enfermedad, y la necedad de algunas personas, hicieron que tuviera que dejarla. Jordi era un luchador, pero la batalla era demasiado grande, y no pudo ganarla. Su mujer nos pidió que hablásemos sobre él para que sus hijos pudieran saber cómo pensaba, y aquí va mi pequeño granito de arena.

Por desgracia, en nuestras organizaciones se da mucho el cargar las culpas a los demás o a las personas del equipo, y no se tiene esta visión de que la responsabilidad es siempre del líder del equipo. Y esto empieza por uno mismo, al no permitir que las personas a tu cargo les echen las culpas a otros, ni por supuesto tú a ellos. Como decía Peter Drucker, el espíritu de un equipo se crea desde arriba.

Si procedéis como Jordi comentaba, os convertiréis en personas integras, como él era. Pensad que vuestro equipo sabrá en poco tiempo como sois, y si tenéis o no esa integridad que hará que no os quitéis las culpas y se las carguéis a ellos.

Los líderes efectivos tienen cuatro características básicas: un líder es alguien que tiene personas que le siguen; la popularidad no da el liderazgo, lo da los resultados; los líderes han de dar ejemplo; y el liderazgo no es rango, título o salario, es la responsabilidad. No esperéis tener el respeto de vuestros equipos si delegáis la función central de vuestro mando, la responsabilidad.

Aquí queda mi pequeño homenaje a Jordi.