Bueno, otra buena costumbre que recupero poco a poco es leer la HBR, y hoy voy a hablar de un artículo corto aparecido en la edición de febrero que habla sobre un tema que siempre me haparecido curioso cuando lo experimento.

¿Os habéis fijado que a la gente no le gusta que se lo den todo hecho? Mejor dicho, nos gusta intervenir un poco en lo que hacemos. Por ejemplo, en mi caso, cuando entregas un listado, a algunas personas le gusta personalizárselo, pasárselo a Excel, ponerse sus títulos… Vaya, que si podemos intervenir un poco, nos sentimos más orgullosos y convencidos de que está bien. O en el diseño de la solución, o en la elaboración final… La cuestión es dejar nuestro granito de arena en lo que hacemos.

Pues resulta que este “sentimiento” tiene nombre, y muy curioso. Se llama efecto ikea tal como lo explican en la HBR. Resulta que cuando en los 50 las empresas de alimentación sacaron al mercado los preparados para hacer bizcochos, las amas de casa no estaban por la labor, porque la sencillez de la preparación daba la impresión de que menospreciaba su trabajo. Cuando cambiaron un poquito la fórmula para que se tuviese que añadir un huevo batido, algo que se tenía que hacer a mano -y que era innecesario-, hizo que se disparase su consumo.

En el artículo indican que cuando las personas intervenimos en lo que hacemos, nos sentimos más orgullosos del resultado, aunque este sea mediocre. Pero cuidado, el resultado final ha de servir para algo y ha de ser asequible y realizable, sino el efecto ikea se diluye. Y estamos dispuestos a pagar un poco mas por productos que nos permitan intervenir, pero las empresas han de ser cuidadosas en esta intervención, hemos de creernos capaces de llevarla a cabo.

Además el efecto ayuda a repartir los costes, y a reducirlos para las empresas productoras.

Pero también tiene muchas implicaciones en la gestión de proyectos y de la organización, y negativos, porque nos podemos empecinar en continuar con ideas erróneas porque ya hemos invertido mucho esfuerzo en ellas, o no escuchar ideas exteriores en las que no hemos intervenido a favor de otras peores en las que si lo hemos hecho. Por lo tanto, tenerlo en cuenta.

Voy a ver si contesto los comentarios, que hay gente que me pregunta si soy yo el que realmente escribo todo esto.

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