Entrada anterior: La influencia del interés propio en las decisiones erróneas que tomamos

Me gustaría continuar el post que empecé la semana pasada sobre los típicos errores que nos llevan a tomar malas decisiones y como minimizarlos. Ya comenté uno de ellos, el interés propio inapropiado, y me gustará identificar el resto.

Hemos de tener muy claras e identificadas el rango completo de posibilidades de que disponemos. Sé que esto puede parecer difícil, no lo podemos tener todo claro, pero como mínimos hemos de tener muy claros los extremos ya que nos definen los límites de la decisión a tomar.

Hemos de tener también muy claros los principales actores que van a tomar la decisión y llevarla a cabo. Muchas veces obviamos y no tenemos en cuenta a las personas que tienen que ejecutar lo que nosotros decidamos.

Otra cosa importante es identificar las experiencias pasadas que nos puede llevar a error. Identifiquemos las incertidumbres de la decisión a tomar, y para cada una de ellas veamos si tenemos experiencias que nos puedan incurrir a error. Sobre todo hemos de tener muy en cuenta las experiencias personales o profesionales con un fuerte componente emocional.

Por último, los vínculos personales hacia personas, cosas o lugares nos pueden influenciar hacia un camino u otro. ¿Verdad que nos cuesta mucho dejar de vender un producto al que le hemos dedicado muchísimos esfuerzos, aunque esté claro que es un fracaso?

Con esto obtendréis una lista de posibles trabas que pueden afectar a las forma como nuestro cerebro actúa, o sea, la búsqueda de patrones y asociación emocional, y que nos pueden influir a llegar a una conclusión o otra. Y podremos poner salvaguardas contra ellas.

Por ejemplo, es importante implicar a otras personas ajenas a la decisión a tomar para que nos ayuden en este análisis. Y si sois vosotros los que tenéis que ayudar, primero identificar al actor principal, aplicarle el método, e irlo repitiendo con los actores secundarios para ir afinando la lista de posibles influencias.

También es bueno inyectar experiencias exteriores o nuevos análisis. Seguro que os darán otro punto de vista totalmente diferente que os abrirá un nuevo camino.

El debate es bueno, pero cuidado, porque si no escogéis bien a la gente no sirve para nada. Por ejemplo, si un líder de equipo ha de tomar una decisión, no intentéis que su equipo cree el debate, ya que muchas veces siguen lo que su líder piensa.

Por último, puede ser importante que la decisión sea ratificada por un nivel superior en la jerarquía de la empresa, simplemente por el hecho de que esta persona o grupo de personas pueden tener una visión mucho más clara de lo que se está cociendo en otros ámbitos de la organización y la influencia de lo que vosotros decidáis en ellos.

Venga, animo con vuestras decisiones. Sabéis, se habla del que gana o del que pierde, pero nunca del que no hace nada.

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