Lo primero, prospero 2010, os deseo que sea un año 10.

Si seguís un poco los comentarios del blog, veréis que mucha gente, sobre todo en esta entrada de ya hace bastante tiempo, me sigue preguntado cómo conseguir que su equipo siga sus directrices de trabajo y acaten las órdenes que se les dan sin discusión. La mayoría de preguntas son del tipo “no consigo que mi equipo haga lo que yo le mando, aunque estoy seguro que es lo mejor para llevar a cabo el proyecto tal o cual, ¿Cuál es el problema de mi equipo?”

Bueno, pues bajo mi humilde opinión, el problema no es el equipo, el problema lo tiene quien pregunta, porque no ha entendido que para que un proyecto triunfe, lo más importante es el equipo, no el líder del equipo. O dicho de otra manera, el éxito del proyecto no es mayormente gracias a mí, sino a las excepcionales personas que han trabajado junto a mí. Porque, por ejemplo, tú ya puedes ser un maestro excepcional, pero como tus alumnos no sean buenos, jamás conseguirás buenos resultados escolares, valga la comparación académica.

Fijaros que esto va en contra de mucha literatura sobre el tema, que otorga un gran glamour al líder. Seguro que muchos os habéis hartado de leer libros sobre el valor del líder, su rol en el éxito de las organizaciones y los proyectos, las aptitudes necesarias para liderar un equipo, y que sin él no hay navegante… Pues no recuerdo donde leí un proverbio chino que decía algo así como que el mejor líder es el que pasa desapercibido, cuando el trabajo del líder ha sido bueno el equipo dice “lo hicimos nosotros”.

Yo siempre he creído en incluir al equipo en todas las decisiones que afecten al proyecto, ya que cuando las personas se tienen en cuenta están mucho más dispuestas a conseguir que el proceso funcione. No nos podemos llamar equipo si no tenemos en cuenta todas las opiniones y si el peso de cada una ellas no es igual. Y creo que el papel de un líder es justamente provocar y dirigir la discusión, y hacer que el proceso de decisión funcione. Si como líderes dictamos todas las decisiones del equipo, no lo llamemos equipo, llamémoslo dictadura. A veces esto funciona, pero no lo llamemos de esa manera, sino por su nombre real.

Aplicación: buscando por internet he encontrado el libro donde se cita el proverbio, se trata del Tao Te Ching de Lao Tsu.

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