El otro día en mi grupo de conversación de inglés hablamos sobre las promesas que uno se hace a principio de año, por ejemplo dejar de fumar, o aprender inglés, o ir al gimnasio… La verdad, yo no acostumbro a hacerme este tipo de promesas –en ingles se llaman “resolutions”, porque no creo que haya que esperar a principio de año para decidir cambiar cosas. Yo creo que si hay que cambiar algo, se cambia cuando uno se da cuenta.

La gente normalmente selecciona tres propósitos, y normalmente son mejoras personales. En mi humilde opinión, esos son demasiados propósitos. Se empieza muy bien, alternado los tres, con buena intención, pero al final no se consigue lo deseado. Y no creo que sea porque no tengamos interés, o porque no seamos capaces, sino porque nuestra vida ajetreada, nuestros compromisos, nuestro trabajo, no nos dejan tiempo para tanto.

No recuerdo donde leí una vez, y he de decir que a mí me ha dado buenos resultados, que es mejor seleccionar solo un propósito y enfocarse en el. Y si somos capaces de seleccionarlo bien, os puedo asegurar que las mejoras son espectaculares. Por ejemplo, si nos hacemos el propósito de escuchar a las personas de nuestro alrededor, mejoraremos el sentimiento de equipo con las personas, obtendremos el respeto, y las personas estarán más predispuestas a escucharnos a nosotros.

Si sois de los que creéis en esto de los propósitos y queréis cambiar alguna cosa, podéis seguir leyendo.

Lo primero que hay que hacer es auto convencerse de que vamos a estar mejor si conseguimos el propósito. Os propongo un ejercicio que tenéis que hacer con otros, y que da buenos resultados. Lo podéis hacer con vuestra pareja, amigos, o con vuestro grupo de conversación de inglés. Se trata de visualizar los beneficios que obtendremos cuando consigamos cambiar. Os sentáis en una mesa, y la primera persona explica en una sola frase un beneficio que le producirá en cambio que se propone. Por ejemplo, “si mejoro mi capacidad de escuchar a la gente, escuchare buenas ideas que me pueden ayudar en mi trabajo”.

Una vez cada persona ha explicado su propósito y la mejora, empezáis otra vez, con otra mejora del mismo propósito. Y así las veces que podáis, que pueden ser siete u ocho. Y una vez hayáis acabado, podéis hablar de lo que habéis aprendido y de vuestras reacciones.

Este método lo vi un día en un artículo del psicólogo Nathaniel Branden. Y, la verdad, era un poco escéptico sobre su utilidad. Pero una vez puesto en práctica ha de decir que como mínimo te sirve para darte cuenta si el cambio que te propones realmente va a ser beneficioso para ti, y si te das cuenta de que lo es, estás mucho más motivado esforzarte por conseguirlo.

Animo, si alguien lo prueba, que me lo comente.

Ampliación: ahora recuerdo donde vi sobre este tema, fue en un artículo de Marshall Goldsmith.

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