Hoy estaba organizando capítulos antiguos de la HBR y me he encontrado con un artículo que tenía marcado y que me gustó mucho. Y me viene muy al caso porque de lo que habla es algo que últimamente me planteo.

Vosotros que pensáis, ¿los expertos nacen o se hacen? ¿Pensáis que hay personas que nacen con unas conexiones especiales en el cerebro que, por ejemplo, hacen que sean grandes emprendedores, o grandes directores de empresa? Yo francamente había pensado toda la vida que hay personas que nacen con unas habilidades innatas que hacen que sean capaces de obtener resultados espectaculares en áreas determinadas, y que el tema de practicar y practicar era solo para los deportistas, pero este articulo dice justamente lo contrario, los expertos se hacen, no nacen.

El artículo empieza por definir que es un experto, y lo hace basándose en tres indicadores. Primero, un experto ha de obtener rendimientos superiores a los de sus colegas. Segundo, ha de conseguir resultados concretos –por ejemplo, un cirujano no solo ha de ser bueno con el bisturí, sino que ha de salvar vidas. Y tercero, tiene que haber alguna medida real para definir que una persona es un experto –por ejemplo, en el caso de un cirujano puede ser el número de vidas salvadas. Como curiosidad, el artículo da varios ejemplos que indican que la experiencia no produce expertos.

De todas maneras parece claro que, por ejemplo en el deporte, es muy fácil medir quien es el mejor y quien el peor. Pero ¿Cómo se hace eso mismo en el campo de la dirección de empresa, por ejemplo? Al final, en el mundo de la empresa los criterios de medida no son tan objetivos, y el artículo así lo expresa, no dejando claro el método.

Lo que si deja claro es que la práctica es el motor para conseguir el estatus de experto en un área, pero una práctica deliberada. Me encanta el símil que hace, “vivir en una cueva no te hace un experto geólogo”, significando normalmente cuando nos entrenamos, lo hacemos en cosas que ya conocemos y que sabemos hacer, pero la práctica deliberada es siempre haciendo algo que no hacemos bien, o que no tenemos ni idea de hacer, y eso nos llevará a ser el experto que queremos ser.

Pongamos un ejemplo, supongamos que queremos jugar al golf. Al principio intentaremos entender los golpes principales y empezaremos a jugar intentando darle a la bola sin matar a nadie. Iremos practicando el drive, en el green, y jugaremos con otras personas que sean principiantes como nosotros. En poco tiempo –relativo- seremos capaces de darle medianamente bien, y entonces seguiremos trabajando nuestros golpes hasta que estos sean automáticos, y poco a poco iremos pensando menos en los golpes y funcionaremos por intuición, y dejaremos de mejorar automáticamente.

¿Por qué ocurre esto? Porque normalmente en un partido solamente tenemos la oportunidad de hacer un tiro desde una posición determinada, y esto no nos ayuda a corregir los errores. Si cada vez que estamos en una posición determinada tiramos 10 veces, podríamos ver que hacemos mal e intentar mejorarlo. Esto es lo que hacen los deportistas, repetir, repetir, repetir desde las mismas posiciones. Yo vivo cerca del CAR, y muchas veces cuando voy y vengo de trabajar veo a las chicas de natación sincronizada entrenando –si, esas que ganan tantas medallas. Pues esta gente repite y repite y repite durante horas y horas y horas lo mismo. Esto es practica deliberada.

¿Cómo podemos aplicar esto en el mundo de la empresa? Por ejemplo, el carisma es algo que todos creemos necesario para liderar ya que es habitual estar delante de nuestro equipo, superior o colega y tener que convencer de nuestras ideas. Muchos de nosotros seguro que creemos que el carisma es innato, pero de hecho se puede mejorar muchísimo con práctica y un maestro adecuado. La mayoría de líderes carismáticos practican durante horas sus discursos, por ejemplo Winston Churchill lo hacía. También es muy importante pensar lo que queremos hacer y como lo vamos a conseguir, y si no lo conseguimos, analizar en que fallamos para conseguirlo la siguiente vez. Y también es fundamental encontrar personas que te puedan ayudaren el camino, en el deporte son entrenadores, en el mundo de la empresa son coachers. Esto es lo que hacen los verdaderos expertos.

En definitiva, los expertos en un tema determinado se pueden hacer, cuesta mucho tiempo –en el artículo habla de 10 años de media, pero con práctica deliberada y un buen maestro se consigue.

 

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