La verdad, al leer este libro, the soul of the corporation, pensé que no iba para mí este tema. En él se habla de la identidad corporativa -la forma como somos y como nos ven los otros- y de cómo esta ha cambiado desde una definición clara y consistente de esta en las organizaciones, hacia una época en la que la identidad es problemática debido a su ambigüedad. Un tema demasiado complejo para mí, y mi mente determinista.

Pero pensando un poco, empecé a encontrar paralelismos entre el concepto de identidad corporativa y el de identidad personal, y por eso me he decidió a escribir este post. La identidad corporativa puede basar en la combinación de varios factores: el núcleo del negocio, el conocimiento, la nacionalidad de la empresa, la filosofía de trabajo, o también la personalidad de un fundador legendario o un líder carismático. Cualquier factor que las personas que tienen intereses en la empresa -los llamados stakeholders, o sea empleados, propietarios, proveedores, clientes, bancos o accionistas- vean como central, duradero y distintivo forma parte de su identidad.

Por supuesto, tener una identidad clara y sobre todo consistente tiene muchas ventajas para los trabajadores en la empresa, como el conseguir que las personas se sientan identificadas con ella, que sean leales y estén dispuestas a sacrificarse, fomentan la cooperación, son un faro o una guía para la forma como se han de solucionar los problemas o como se toman las decisiones, y sobre todo dan autenticidad. Para las personas que interactúan con ella desde el exterior también tiene beneficios, como el reconocimiento, el ser atractiva y leal para hacer negocios con ella, y el ser de confianza y predecible en sus reacciones.

Pero cuidado, también la identidad puede degenerar en malas prácticas, como puede ser el narcisismo -cuando no somos capaces de cambiar la identidad si vemos señales de que esta no es viable- que deberemos intentar evitar manteniendo canales de información; conflictos de identidad -los diferentes actores de la empresa tienen diferente visión del alma de la empresa-, que se deberá paliar escogiendo un punto de vista y rechazando el otro, siempre teniendo presente que el conflicto muchas veces es bueno para la empresa; deriva -aunque la empresa tiene una identidad clara, pierde el norte, el camino-, que normalmente se produce con cambios de estrategia o entrada en nuevos negocios, y que nos obliga siempre que tengamos que hacer algún cambio de este tipo a definir la nueva identidad como parte de la nueva estrategia, o reafirmarse en la antigua; y para finalizar la fragmentación -demasiadas identidades dentro de la empresa, debido a que hay demasiadas subunidades dentro de esta- que hacen perder el propósito común de la organización, y que aunque hemos de tener claro que la fragmentación es inherente al género humano y por supuesto a las organizaciones, hemos de intentar armonizarlas en un núcleo común.

El libro habla también de cómo combinar identidades en el caso de fusiones de empresa, y o como desasociar identidades en el caso de separaciones. También da una guía para poder conocer la identidad de vuestra organización y un método para conseguir cambiar la identidad. No me voy a extender más en el tema, si necesitáis mas información podéis leer el libro, o comentádmelo y os envío mi resumen.

De lo que me gustaría hablar ahora es de la identidad personal. Yo creo que esta está formada por el género, la nacionalidad, el grupo social, pero sobre todo por los estudios, las creencias, los valores y la aptitud. ¿Y no pensáis que lo dicho anteriormente aplica también en vuestra identidad personal en el trabajo como líderes? Yo creo que sí, todo es aplicable, pero espero que os animéis en los comentarios.